El Ministerio de Salud de Brasil prohibió la comercialización de 130 medicamentos destinados para el tratamiento de enfermedades consideradas de alto riesgo, como asma, hipertensión, epilepsia, problemas cardíacos y disturbios psiquiátricos. También está en la lista un coagulante y un agente inmunosupresor, utilizados para trasplantes.
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Los remedios que fueran puestos a comercializar en distintas farmacias deben ser inmediatamente retirados del mercado, como consecuencia de que no fueron presentados antes del 1 de diciembre a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria, los test exigidos de biodisponibilidad relativa y, fundamentalmente, porque se detectó que en estudios realizados con estos medicamentos en personas afectadas a las enfermedades mencionadas, en distintos lugares y en distinto tiempo, luego de la administración se notó que la posología y las indicaciones terapéuticas no advertían sobre las consecuencias que producía en la corriente sanguínea, con relación a productos similares de similar utilización.
En realidad, estos medicamentos se utilizaban con el mismo principio activo, la misma concentración, forma farmacéutica, vía de administración e indicaciones terapéuticas, que otros equivalentes que llevaban la misma referencia, en lugar de diferenciar la relación del tamaño y forma del producto, plazo de validez, rotulados y embalajes.
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