12 de noviembre 2004 - 00:00

Caso Ramallo: viuda complica a policías

Flora Lacave
Flora Lacave
Flora Lacave, la única rehén que sobrevivió al asalto del Banco Nación de Villa Ramallo en 1999, aseguró ayer que no escuchó que los delincuentes que la llevaban cautiva en un auto dispararan contra la Policía y aseguró que antes de salir del predio del banco como escudo humano, los ladrones la obligaron a advertirles a los efectivos que ella era la mujer del gerente.

Durante 23 minutos de una estremecedora declaración ante el Tribunal Oral Federal 1 de Rosario, que juzga a ocho policías bonaerenses por el hecho sucedido entre el 16 y el 17 de setiembre de 1999, Lacave contó cómo fue la salida del Banco Nación, donde estuvo cautiva. La esposa del asesinado gerente Carlos Chaves dejó claro que ella no escuchó que los tres delincuentes que la llevaban como escudo humano, junto a su marido y el contador Carlos Santillán, dispararan desde el interior del auto.

«Yo no escuché»,
contestó de forma terminante Lacave a la pregunta del tribunal integrado por los jueces Otmar Paulucci, Laura Inés Cosidoy y Santiago Harte.

• Silencio

La mujer, que resultó herida durante el hecho, reveló además que la Policía debía estar al tanto de que en el auto en el que huían los delincuentes había rehenes porque ella misma se lo advirtió a los efectivos. Es que, recordó, cuando ella y los demás rehenes salieron del predio del banco en el auto Volkswagen Polo de su marido con los ladrones, éstos la hicieron bajar para abrir el portón con la consigna de gritarle a la Policía: «No tiren, yo soy la esposa del gerente».

Lacave explicó que luego fue obligada a sentarse en el asiento delantero del acompañante, sobre las rodillas de uno de los delincuentes, Carlos «Negro» Martínez, y mirando hacia el conductor, que era su esposo. La viuda recordó que cuando el auto comenzó su marcha y pasó el portón del garaje, Martínez le dijo: «Baje la ventanilla señora», con la intención de que la Policía pudiera ver que había rehenes.

«Cuando salimos, comienzan a sentirse los primeros tiros, como si fueran piedras, provenían desde afuera, del lado del acompañante (...) siento que me pegan un balazo en un dedo y el auto sigue su marcha»,
relató la sobreviviente.

Lacave recordó que en ese momento, en el interior del auto había un silencio absoluto, que se quebró cuando su marido dijo: «No tires hijo de...», tras lo cual gritó: «Me diste, hijo de...». «Le vi la cara, cuando cerró sus ojos me di cuenta de que había muerto (...)», relató la esposa del asesinado gerente, con la voz entrecortada y al borde del llanto. «Le toqué la cara, bajé la vista y le vi la mano dada vuelta y ahí me di cuenta de que estaba muerto», explicó.

• Episodio

La mujer añadió que cuando el auto se detuvo y ella quedó adentro herida, se acercaron dos policías, uno de los cuales le dijo al otro: «Rematá a ese hijo de...», a lo que su compañero respondió: «No, es la señora» y el primero respondió: «Bueno, tirala al piso».

El episodio de Ramallo se produjo entre el 16 y el 17 de setiembre de 1999, cuando tres ladrones intentaron asaltar la sucursal del Banco de la Nación Argentina de esa ciudad del norte bonaerense y tomaron seis rehenes, tres de los cuales fueron liberados mediante negociaciones.

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