China dice que el boicot de EEUU a los JJOO de Invierno es una "farsa"

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China no teme que la ausencia de representantes oficiales de esos países desate una reacción en cadena, y numerosos jefes de Estado y de Gobierno y miembros de familias reales ya se han registrado para asistir a los Juegos de febrero.

China calificó hoy como una "farsa" un boicot anunciado por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia a los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing en nombre de los derechos humanos y reiteró que tomará represalias, mientras que Francia anunció que no se suma a la iniciativa.

Además, China no teme que la ausencia de representantes oficiales de esos países desate una reacción en cadena, y numerosos jefes de Estado y de Gobierno y miembros de familias reales ya se han registrado para asistir a los Juegos de febrero, dijo el vocero de la Cancillería, Wang Wenbin a periodistas en Beijing.

Los cuatro países mencionados han dicho que no enviarán a representantes oficiales en protesta por violaciones a los derechos humanos de las que acusan a China, pero que sus atletas sí competirán en los Juegos, que se celebrarán del 4 al 20 de febrero.

Nueva Zelanda, en tanto, dijo que informó antes a China que no enviará a funcionarios por las restricciones de viaje por el coronavirus y que también le había comunicado sus preocupaciones por los derechos humanos.

Wang dijo que China no había invitado a ninguno de los países del boicot y que "no importa si sus funcionarios vienen o no: verán el éxito de los Juegos de Invierno de Beijing".

"El deporte no tiene nada que ver con la política. Son ellos quienes han escrito, dirigido y actuado esta farsa", agregó, informó la agencia de noticias china Xinhua.

"Hasta ahora, numerosos jefes de Estado, líderes de Gobiernos y miembros de familias reales se han registrado para asistir a los Juegos Olímpicos, y les damos la bienvenida", dijo Wang.

China prometió esta semana que iba a responder al boicot de Estados Unidos, el primero en anunciarse, con "firmes contramedidas", y Wang habló hoy de que los países "pagarán un precio", pero siguió sin especificar a qué tipo de represalia tiene en mente China.

Los Juegos estarán afectados por las restricciones impuestas por China a la entrada de extranjeros por la Covid-19.

Esto implica que pocos dignatarios viajarán al evento, con la notable excepción del presidente ruso Vladimir Putin, que aceptó la invitación de su homólogo chino, Xi Jinping. Por su parte, Francia anunció que no se suma al boicot y enviará a la número dos del Ministerio de Deportes, Roxana Maracineanu.

El presidente de Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, indicó ayer que mantendrá una posición neutra pero destacó que lo importante es "la participación de los atletas".

Los cuatro países que impulsan el boicot han deteriorado sus relaciones con Beijing en los últimos años. El Reino Unido, por ejemplo, critica a China por la represión en Hong Kong.

El año pasado, la exclusión del gigante chino Huawei en el desarrollo de la tecnología de telecomunicaciones 5G, generó indignación en China.

El Reino Unido tomó esta decisión después de que Washington señaló preocupaciones de espionaje.

Los vínculos entre Canadá y China estuvieron en su peor momento a fines de 2018 tras el arresto en Vancuover de la hija del fundador de Huawei y directora ejecutiva de la compañía, por una orden de detención emitida por Estados Unidos.

China respondió con el arresto de dos ciudadanos canadienses, pero en septiembre los tres afectados fueron liberados y repatriados. En el caso de Australia, los vínculos pasan por una aguda crisis en los últimos dos años por las sanciones impuestas por China a bienes australianos.

China respondió con estas medidas después de que Australia buscara legislar contra la influencia extranjera para vetar a Huawei en los contratos de 5G y pidiera una investigación independiente sobre el origen de la pandemia del coronavirus.

La decisión reciente de Canberra de equiparse con submarinos de propulsión nuclear gracias a un pacto de defensa con Estados Unidos y Reino Unido atizó la tensión con China. Varias organizaciones de derechos humanos han apoyado este boicot.

Activistas y los gobiernos del boicot aseguran que al menos 1 millón de miembros de la minoría musulmana uigur y otras personas han sido encarceladas en campamentos en la provincia occidental china de Xinjiang, donde Beijing también está acusado de trabajos forzados y de esterilizaciones.

China defiende estos campos como centros vocacionales para reducir el atractivo que ejercen grupos de extremistas islámicos.

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