Unas 500
personas
saquearon y
destrozaron ayer
viviendas a
estrenar del
Gobierno
porteño, destinadas
a habitantes
de una villa de
emergencia. Un
grupo usurpó
más de 80
departamentos.
Se retiraron por
la tarde con la
promesa de ser
atendidos hoy
por funcionarios
de la Ciudad de
Buenos Aires.
«Queremos que venga Telerman», pedía un grupo de personas -que ocuparon, hasta ayer al amanecer las torres construidas por el Gobierno porteño en el Bajo Flores- para desalojar el lugar, en una improvisada conferencia de prensa que dieron, reja de por medio.
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Tensión y preocupación fueron lo que envolvió durante gran parte del día a los habitantes del barrio Rivadavia, frente al edificio usurpado. Madres con bebés, niños pequeños observando las torres, curiosos que estaban ahí, todos ellos, ante una fuerte y tardía custodia policial que se dispuso como cordón de seguridad para evitar incidentes.
Luego de una intensa negociación entre funcionarios del Gobierno porteño, la Justicia y los usurpadores se logró el desalojo, al tiempo que las autoridades se aprestaban a comenzar con las medidas pertinentes en caso de negativa por parte de los ocupantes ilegales.
«Estamos con mujeres y criaturas. Queremos abandonar este lugar. Pero que venga alguna autoridad del Gobierno para que nos dé tranquilidad de que se va a cumplir lo que pedimos», fue lo que dijo una de las personas que habló en nombre de los usurpadores.
Los policías que estaban en el lugar se encargaban de evitar que las personas que se encontraban en las inmediaciones de las torres intentaran entrar al perímetro que se mantenía cerrado a cualquier persona ajena al caso. Los que sí estaban en los edificios -además de los que las tomaron por asalto- eran los empleados del Gobierno de la Ciudad, reparando algunos de los destrozos producidos en la madrugada por los «okupas».
«No pedimos ni 20 mil, ni 30 mil pesos; queremos que se tenga en cuenta el barrio Rivadavia. Acá los políticos vienen cuando necesitan votos, si no, no viene nadie», argumentó una de las personas que estaba en la «conferencia de prensa», al tiempo que explicaba el motivo por el cual las torres fueron tomadas y que, hasta ese momento, había aproximadamente 85 personas adentro (ver nota aparte).
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