Dos casos graves de secuestro ponen a prueba la política por parte del flamante ministro de Justicia y Seguridad, Horacio Rosatti, para contrarrestar el avance del delito. Desde hace cinco días, el hijo de un médico de San Isidro, partido bonaerense, permanece cautivo de los delincuentes, y una menor de 13 años lleva varios días desaparecida en Entre Ríos pese a que sus padres pagaron el rescate. El gobierno nacional ya dio instrucciones para resolver el tema privilegiando la vida de las víctimas. En las operaciones de inteligencia e investigación intervienen fuerzas nacionales y provinciales.
El caso se inició el domingo a las 19 cuando el joven se dirigía a misa en un auto junto con su madre. Sobre la calle José Ingenieros,paralela a la de la vivienda de los Garnil, el grupo de secuestradores interceptó el vehículo y con armas largas obligó al muchacho a descender, según las versiones.
El flamante secretario de Seguridad Interior,
«Les puedo transmitir que el subsecretario de Seguridad (
Los secuestradores se habrían comunicado varias veces con los familiares del joven en reclamo de un rescate.
Respecto de cómo debe trabajarse en este tipo de casos, si hay o no que pagar rescate, Iribarne consideró que en los secuestros extorsivos lo más importante es privilegiar la vida de la víctima.
Sin hacer referencia a este caso en particular, el secretario de Seguridad manifestó: «Más que pagar o no el rescate, lo importante es la vida e integridad física del secuestrado». Agregó que «hay que hacer un esfuerzo en común para aportar todo lo que sea posible desde el orden nacional para esclarecer este suceso y para que el chico secuestrado aparezca inmediatamente».
La familia del adolescente habría desistido de asentar una denuncia, aunque la fiscalía de San Isidro, a cargo de
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