Una vez que los trabajadores decidieron retirarse de la ruta, la Policía logró liberar el paso y restablecer el tránsito a las 12:40, después de que se produjera un gigantesco embotellamiento, en especial debido a la fecha, que hacía incesante el traslado de turistas desde la costa hacia la Capital Federal.
Una hora y media después de iniciado el corte, la Policía se enfrentó por momentos con los trabajadores y sindicalistas que se encontraban en la ruta, en un intento por despejar la autovía, y hubo gases lacrimógenos, mientras que desde el lado de los manifestantes arrojaron piedrazos contra los efectivos.
Los trabajadores, nucleados en el sindicato ACILRA, que agrupa a los empleados de la industria láctea, quemaron neumáticos sobre el asfalto de la autovía 2 y arrojaron pirotecnia, mientras eran custodiados de cerca por efectivos de la Policía, a pie y a caballo.
La tensión tuvo picos elevados pasadas las 10:30 de la mañana, cuando los efectivos se acercaron a los trabajadores y hubo algunos empujones, sobre la ruta, y más tarde alrededor de las 11:30, cuando los policías arrojaron gases lacrimógenos.
Luego de los gases, los policías, en formación, avanzaron sobre los manifestantes, aunque pasado el mediodía el corte seguía y el tránsito estaba totalmente interrumpido, hacia uno y otro lado.
Los delegados de los trabajadores señalaron que la fábrica de Gándara está "cerrada" y los trabajadores no cobran sus salarios desde octubre pasado.
La intendenta de de Chascomús, Liliana Denot, acudió por la mañana al lugar y en un momento logró acordar con los trabajadores de la fábrica que desalojaran la ruta y que se mantuvieran en un sector entregando folletos y panfletos a los automovilistas.
En ese marco, minutos después de las 11:15, un camión de bomberos ingresó al sector de la ruta que había sido cortado y personal de la fuerza arrojó agua sobre los neumáticos que habían sido encendidos sobre el asfalto.
Pero poco después, la Policía avanzó sobre los trabajadores y delegados del gremio que se hallaban en el lugar, generando corridas y nuevos enfrentamientos.
En ese momento, arrojaron gases lacrimógenos para intentar despejar la ruta, hecho que generó corridas y el repudio de parte de los manifestantes, a quienes se habían sumado dirigentes nacionales del gremio que nuclea a los trabajadores lácteos.
"Ellos viene y reprimen mientras nosotros hacemos una manifestación pacífica, reclamando lo que nos corresponde", dijo uno de los trabajadores, en diálogo con la prensa.
En tanto, la Policía mantenía acordonada la zona, de un lado y del otro de los sindicalistas, por lo que era imposible que autos o micros pasaran -en ese momento- hacia un lado o hacia el otro.
Esa situación se mantuvo hasta las 12:30, cuando lentamente volvió la normalidad, al desistir los trabajadores del corte.
Según lo señalado por el secretario general del sindicato que agrupa a los trabajadores de la industria láctea, Héctor Ponce, "el objetivo ha quedado cumplido, ya que había que acompañar a los trabajadores cuyas fuentes de trabajo están en peligro".
"Acá hubo un lock out patronal y nosotros queríamos que interviniera el Gobierno nacional, lo que ya ha hecho", dijo el dirigente sindical, en declaraciones formuladas en el lugar mismo donde por la mañana se había desarrollado la protesta.
El corte de tránsito se había iniciado minutos después de las 10:00 de la mañana sobre la Ruta 2, a la altura del kilómetro 103,500.
En algunos momentos, hubo coches con turistas que se dirigían desde la costa atlántica hacia Buenos Aires, que pudieron pasar por la banquina, lentamente.
Sin embargo, para quienes intentaban llegar a la costa, el tránsito había quedado totalmente cortado, por lo cual la Policía había organizado desvíos antes de la llegada a ese punto.
El corte se produjo luego de que trabajadores de la fábrica Gándara (la firma fue comprada junto a Parmalat) llegaran hasta esa vía en reclamo del pago de sueldos atrasados y para repudiar el cierre de la planta.
Los trabajadores quemaron neumáticos sobre el asfalto, y de inmediato, ante la presencia de una importante cantidad de policías que se mantuvo distante, se formó una extensa fila de coches particulares, micros y camiones sobre la ruta, de un lado y del otro del "piquete".
Antes del corte, mientras los trabajadores se habían concentrado en un camino aledaño a la Ruta, la Policía había hecho un doble vallado, pese a lo cual los empleados pudieron sortearlo y corriendo por los campos vecinos llegaron hasta la autovía.
Muchos de ellos vestidos con remeras amarillas y gorros del mismo color, que identifican a la empresa, quedaron prácticamente en varios momentos cara a cara con los efectivos de la División Infantería de la Policía provincial, armados con palos y escudos y protegidos con cascos.
Desde temprano, los trabajadores habían amenazado con llevar adelante el corte de la autovía por tiempo "indefinido", justo en medio del recambio turístico por el fin de enero y el comienzo de las vacaciones para quienes salen en febrero.
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