Más de 230 cápsulas de cocaína que eran transportadas como encomienda en un ómnibus -pegadas con cinta en cuadernos tamaño oficio- fueron secuestradas en un operativo realizado por personal de Gendarmería Nacional en inmediaciones de la ciudad salteña de Salvador Mazza, en la frontera con Bolivia.
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El procedimiento, según informaron voceros de la fuerza, fue llevado a cabo en el puesto de control ubicado a la altura del río Caraparí, donde fue interceptado un ómnibus de larga distancia que se dirigía desde Salvador Mazza hacia Salta capital.
Cuando realizaban la requisa del transporte, los gendarmes notaron que la perra "Baki", utilizada para la detección de narcóticos, se inquietaba al pasar por el sector de equipajes, por lo cual se decidió abrir una encomienda.
Tras solicitar autorización al Juzgado Federal de Orán, los uniformados decidieron abrir una encomienda en la que encontraron con cinco cuadernos de tamaño oficio, que tenían pegados con cinta engomada un total de 233 cápsulas cilíndricas de distintos colores.
En el interior de las cápsulas se encontró un total de 1,783 kilos de cocaína, con un costo en el mercado ilegal de drogas de alrededor de 17 mil pesos, de acuerdo con lo señalado por las fuentes consultadas.
Los gendarmes iniciaron acciones tendientes a establecer quiénes eran los responsables del cargamento, mientras no se descarta que las cápsulas tuvieran como destino ser ingeridas por "mulas", es decir personas utilizadas para llevar la droga en su propio cuerpo, generalmente con destino al exterior del país.
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