30 de agosto 2004 - 00:00

Héctor Ricardo García y las excepciones perversas

Héctor Ricardo García y las excepciones perversas
Son la base principal de la información pública en cualquier nación, la caja de resonancia de los columnistas que más consume la sociedad. Son el núcleo de la diáspora de noticias que se propala en miles de radios desde la madrugada, son los que financian los mejores sites informativos que se leen en la Web en todo el mundo sobre el país. Los que actualizan a los diplomáticos, los que primero y más consultan los funcionarios, los políticos, los legisladores, los directivos y la gente. Pese a todo lo que brindan, el servicio que prestan, los diarios argentinos están -estamos- en crisis, y ahora un fundador, un periodista, uno de los pocos directores de diarios de Buenos Aires surgidos desde el teclado más bajo de una redacción, Héctor Ricardo García de «Crónica» y «Crónica TV», tiene orden de captura «nacional e internacional».

¿Tomó una comisaría? ¿Extorsionó un casino? ¿Capitalizó su editorial con narcodólares? ¿Alabó a la dictadura militar? ¿Fue corrupto en un cargo público que jamás tuvo? ¿Defecó en el atrio de una iglesia? ¿Se apropió ilegalmente de hijos de desaparecidos? No, nada de eso. Captura y eventual prisión para Héctor Ricardo García fundamentalmente por una deuda de IVA, tasa que como aliciente al aporte social de la prensa -un negocio más por vocación que dinero- se le daba por exento hasta que la eliminó aquel Domingo Cavallo.

Cometió la tropelía de aplicarles el IVA por rencor hacia los medios y como si lo que recaudara de tan pocos hubiera salvado a ese ministro de encarrilar al país al default.

No es cuestión de aplaudir o justificar el no pagar impuestos, pero países serios y conscientes del mundo -sobre todo en democracias asentadas como para no temerle a la opinión de la prensa, Francia en primer lugar- se preocupan de facilitar, no de entorpecer, la aparición y el sostenimiento de medios de difusión con fondos públicos. Fondos que hoy aquí y ahora se emplean para subsidiar ferrocarriles innecesarios, empresas aéreas que no vuelan o abultar con contratados burocracias estatales que no trabajan. ¿Para qué esa mayor ineptitud desde el Estado en lugar de facilitar que exista una prensa consolidada para que pueda ser realmente independiente?

Claro, en democracias a medias no interesa una prensa económicamente independiente que no sea sobornable. Entonces, además de no ayudarla, hay que succionarle sus magros ingresos, ignorando que cumplen un servicio público esencial. Hoy está exento de cualquier retención el cordero patagónico, pero no los diarios.

Héctor Ricardo García, su yerno y amigos, directivos ellos de «Crónica», son perseguidos y ya algunos encarcelados por adeudar 4 millones y medio de dólares. Pero aun cuando el juez penal económico Jorge Brugo y algún fiscal actuante «se atengan», pero en realidad se escuden en la ley, no seamos hipócritas como para desconocer que la Justicia hoy aquí en la Argentina se vuelve severa sólo con los que tenían poder antes y lo perdieron y con los que no protege el poder de ahora. ¿O hay algún Brugo, algún fiscal que vaya, como hacen con editores y periodistas, a indagar el pago de impuestos y las «ganancias» de algún sindicalista, ahora que han trenzado con el gobierno para buscar desactivar a los piqueteros?

Un periodista desde las viejas Leica en fotos de prensa, no heredero de nada, que arrancó su diario de joven sólo con la ayuda financiera de su madre y de los distribuidores de diarios -en definitiva, periodista de raza en esta profesión-, debe 4 millones y medio de dólares y cae en el escarnio desde la AFIP, desde un juez y desde un fiscal. Pero ninguno de éstos se atrevería a indagar por qué «Clarín» recibió delincuencialmente mucho más, un «donativo» de 75 millones de dólares disimulado burdamente como «compra» por parte del directorio del Banco de la Provincia de Buenos Aires cuando lo encabezaba el cavallista Ricardo Gutiérrez y era gobernador Carlos Ruckauf.

No 4,5 millones como García sino 75 millones de dólares, entendamos bien. Disimulados como «adquisición» de apenas 18% de un sitio de Internet de «Clarín» que en su 100% valdría no más de 3 millones. Y además, para colmo de la burda maniobra, con la «excepción» de que el Banco Provincia jamás había comprado participaciones minoritarias de otras empresas. Eso, además de haber beneficiado al Sr. Héctor Magnetto y a la Sra. Ernestina de Noble primero con una «ley de quiebra» burda, repudiada internacionalmente, y tres meses después sustituida de apuro por otra «ley cultural» con «nombre y apellido» («Clarín») como denunció la política Elisa Carrió. Y ya en la época de Néstor Kirchner que no la vetó.

• Facilidades

La AFIP allí no se atreve a nada y hasta facilitó también saldar la deuda previsional interna de «Clarín» que era treinta veces más grande que la de «Crónica».

No para ahí la diferencia de trato a los editores de medios. El gobierno acaba de cometer el delito de permitirle a la empresa Papel Prensa -también de Magnetto/Noble-, como si ya no hubiera suficiente vuelco hacia una sola editorial, cancelar deuda con bonos en default
a su valor nominal, algo que a ningún bonista argentino o extranjero se le otorgó ni piensa otorgársele y que significó otra enorme cantidad de fondos públicos que aportamos todos hacia «Clarín».

• Amenazas

Al irse de boca el ministro Roberto Lavagna la semana pasada en un almuerzo que consideró íntimo en casa del sindicalista Armando Cavalieri, dijo algo más que el detalle de ese diálogo que publicamos con exclusividad el viernes en Ambito Financiero. Señaló: «Alberto y Aníbal (Fernández), yo y hasta el Presidente (Kirchner) estamos preocupados con 'Clarín' porque nos amenaza con hacernos la vida imposible si no le inventamos otro aporte de dinero sin retorno para su deuda como se hizo con la maniobra anterior vía el Banco Provincia de Buenos Aires en 2002» (los 75 millones de dólares que le regalaron).

La AFIP, la Justicia y el gobierno se lanzan sólo contra «Crónica» porque «Clarín» es venal y puede poner precio para utilizar por quien quiera el monopolio de medios que posee. Los fiscales y jueces también se ensañan con los directivos de «Crónica», pero no con «Clarín». Es obvio, tienen bien presente que el juez que puso al descubierto actos delictivos de «Clarín» fue defenestrado arbitraria e injustamente, como fue el caso del magistrado Roberto Marquevich, que se atrevió a detener a Ernestina Herrera de Noble.

No alentemos a nadie a no cumplir, pero veamos el panorama completo de las excepciones y lo dicho: al perseguir, no seamos hipócritas.

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