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13 de febrero 2011 - 08:30

Inhumaron los restos del joven asesinado por un policía en Baradero

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Lucas Rotella
Los restos del joven Lucas Rotella, quien murió ayer luego de recibir disparos de escopeta por la espalda en Baradero, fueron inhumados hoy en esa ciudad bonaerense, mientras los investigadores procuran determinar el móvil del ataque, por el que continúa detenido un policía. En tanto, el gobernador bonaerense Daniel Scioli se reunió con su ministro de Seguridad, Ricardo Casal, para tratar el caso.

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Fuentes policiales informaron que el velatorio del muchacho de 19 años comenzó anoche, en la cochería Secchi, situada en la calle Anchorena, en pleno centro de esa ciudad del norte de la provincia de Buenos Aires.

Desde allí partió alrededor de las 11:15 de hoy el cortejo fúnebre hacia el cementerio privado Parque, situado a la vera de la ruta 9, en el acceso a Baradero, y del mismo participaron decenas de personas, muchas de ellas jóvenes en moto.

"Sólo quiero que haya Justicia, nomás, y agradecerle a todos los chicos (por los amigos de Lucas). Porque él tenía padres y hermanos, pero esa era su familia. Y no creo que sean asesinos ni ladrones. Sino, no darían la cara delante de tanta prensa", expresó el padre de la victima, Miguel Rotella, al retirarse este mediodía del cementerio.

Por su parte, el gobernador Daniel Scioli regresó esta mañana de Italia y cerca de las 12 estuvo reunido en el Estadio Único de la ciudad de La Plata con su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y el ministro de Justicia y Seguridad provincial, Ricardo Casal.

Voceros oficiales señalaron que en el encuentro los funcionarios analizaron el caso del joven Rotella y que el ministro Casal le entregó a Scioli un informe sobre los hechos relevantes ocurridos durante los días en el que el gobernador estuvo de viaje, inclusive, el de Baradero.

En tanto, más de un centenar de vecinos de la ciudad se manifestaron anoche en la plaza Colón del centro de Baradero en reclamo de Justicia y quemaron algunos neumáticos, aunque no se produjeron incidentes, dijeron los informantes.

Más temprano, cuando se conoció la muerte de Rotella, algunos manifestantes habían apedreado la comisaría en la que prestaba servicios el policía imputado del "homicidio calificado" del chico, Gonzalo Kapp.

Según las fuentes, Kapp permanece detenido en la vecina San Nicolás, a deposición del fiscal del Baradero Marcelo Manso, quien lo indagará en las próximas horas.

Una fuente de la investigación explicó que al momento de ser aprehendido por sus compañeros en la seccional de Baradero, el efectivo admitió haber disparado pero no brindó más detalles al respecto, aunque esos dichos no tendrán validez judicial si no los ratifica o rectifica ante el fiscal Manso.

El hecho ocurrió ayer a las 4:30, cuando Rotella y dos amigos se encontraban en inmediaciones de la plaza Colón y un móvil policial ser acercó para identificarlos.

Respecto de las motivaciones del hecho, el jefe de la policía, Juan Carlos Paggi, dijo a la prensa que cuando sea indagado ante la Justicia, el acusado "seguramente dirá por qué actuaron en la identificación de estas personas".

Según las fuentes, los dos efectivos descendieron de la patrulla e impartieron la voz de alto a los jóvenes que abandonaban el lugar, Rotella a bordo de un ciclomotor. En ese momento, la víctima recibió escopetazos por al espalda y resultaron gravemente herido, a pesar de lo cuál alcanzó a llegar a su casa donde le contó lo sucedido a su padre que lo trasladó hasta el hospital local donde finalmente murió.

Sobre las armas utilizadas en el hecho, Paggi señaló que "existe una directiva que el personal debe llevar, por una cuestión de prevención, cartuchos de bala de goma" y que "la secuencia de cómo se cargan los cartuchos en la escopeta es que los primeros tres son de goma, justamente, para evitar este tipo de hechos tan lamentables".

"Esta, lamentablemente, ha sido una situación en la que ha disparado no sólo con los cartuchos de goma sino que, además, con aquellos que son letales. Es ahí donde, de algún modo, violentó los protocolos y fue puesto inmediatamente a disposición de la Justicia", añadió el jefe de policía que ayer estuvo en Baradero reunido con el fiscal, la familia de la víctima y el intendente Aldo Carossi.

Carossi, tildó de "aberrante" el crimen y consideró que "no hay motivo posible para justificar" la muerte. "Fue un homicidio aberrante, evitable. Es un hecho en el que nadie puede establecer cuáles son las razones que llevaron al policía a terminar con la vida de este chico", explicó.

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