16 de noviembre 2004 - 00:00

Insólito

En un tiroteo ocurrido hace 3 años un policía, José Salmo, se batió solo contra tres delincuentes. Uno de sus disparos rebotó contra algún objeto, tomó una extraña parábola y fue a parar, lamentablemente, a la espalda de Carla Lacorte, dejándola parapléjica. Es obvio que se trató de un accidente, como lo determinaron peritos y aceptó el estrado judicial. También es claro que el oficial intentó cumplir su deber y de hecho lo logró, ya que los tres asaltantes fueron detenidos. La Justicia condenó a los delincuentes y absolvió -como era de esperar-al policía, que había sido también acusado. Que la joven Carla no tenga consuelo es obvio, que despotrique contra quien sea es entendible. Sin embargo, la Secretaría de Derechos Humanos, un organismo integrante del Poder Ejecutivo provincial, presidido por Remo, hijo de Estela Carlotto, decidió criticar al Poder Judicial provincial por la decisión. Aquel organismo público debería entender que su función de abogar por los derechos humanos, debería empezar respetando la independencia de los poderes y sin manifestar odio incontenible contra la Policía. Así no se puede ejercer cargo público, lo contrario es propio de republiquetas no democráticas.

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