La Justicia de Córdoba investiga una denuncia sobre la presunta acción de una banda que se dedicaba al tráfico de bebés recién nacidos en un hospital de Santa María de Punilla, en el interior cordobés. La denuncia del abogado Víctor Ricci y de los presuntos damnificados afecta a personal del hospital Domingo Funes, donde, según la demanda, 37 bebés fueron dados por muertos y luego vendidos. La investigación a cargo del fiscal Eduardo Gómez comenzó a partir de un expediente girado por la Fiscalía General. Aunque no fue bien delimitado el tiempo en el que supuestamente se cometieron esos delitos, habría casos que se remontan a 1989.
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Ayer, personas que dicen haber sido víctimas de esta red, junto con organizaciones de derechos humanos de Punilla se concentraron frente al edificio del Ministerio de Salud de la provincia para exigir que se profundice la investigación del caso.
El fiscal Gómez tomó la causa a su cargo después que se apartó-la fiscal de la ciudad de Cosquín, Alejandra Hillman, con jurisdicción en Santa María de Punilla, donde se erige el hospital Domingo Funes, presunto lugar de nacimiento de los bebés sustraídos.
La causa se inició por denuncias de padres de los pequeños dados por muertos y aparentemente comercializados, bajo el patrocinio del abogado Ricci, quien sostuvo que funciona «una organización que trabaja de manera sistemática en la desaparición con vida de bebés para su inmediata venta», y que «hay más de 20 médicos y enfermeras involucrados».
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