La Justicia de la ciudad cordobesa de Deán Funes inició una investigación para determinar si 37 bebés recién nacidos fueron dados por muertos y vendidos, informaron hoy fuentes del caso.
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La causa se inició luego de que los padres de los pequeños, que habrían nacido en el hospital Domingo Funes, de Santa María de Punilla, denunciaron los hechos ante la Justicia.
Al abogado de las familias, Víctor Ricci, manifestó en declaraciones a la prensa que los casos ascenderían a 37 y sostuvo que funciona "una organización que trabaja de manera sistemática en la desaparición con vida de bebés para su inmediata venta".
Sostuvo además que "hay más de 20 médicos y enfermeras involucrados" y explicó que el comercio de bebés con esa metodología apunta a familias "de pocos recursos, gente pobre que no tiene asesoramiento médico ni jurídico".
Las familias denunciaron que los médicos les informaban que el bebé había nacido muerto, pero había reticencias para mostrar el cadáver.
De acuerdo a la denuncia, si la familia insistía se les mostraba un cuerpo dentro de una bolsa de nylon o se les entregaba un ataúd cerrado, que sólo podía ser abierto con autorización judicial, lo que desalentaba esa posibilidad, señalaron las fuentes consultadas.
Según el abogado, el centro de operaciones de la organización estaba en el hospital Domingo Funes, en Santa María de Punilla, a 40 kilómetros de la ciudad de Córdoba.
Las madres llegaban con "desarrollo de embarazo perfecto y terminaban con el bebé muerto y sin posibilidad de recuperar los cuerpos o, en el mejor de los casos, con un cajón cerrado", dijo Ricci.
El fiscal Eduardo Gómez se hizo cargo de la causa, luego de que se apartó la fiscal de la ciudad de Cosquín, Alejandra Hillman, con jurisdicción en Santa María de Punilla.
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