23 de diciembre 2004 - 00:00

Inyección de hierro que causó muerte de joven era falsificada

La inyección de hierro tras cuya aplicación murió una joven de 22 años y otras ocho sufrieron trastornos, en Viedma, era falsificada, informaron hoy el Ministerio de Salud y el laboratorio Astra-Zeneca, fabricante del producto.

La cartera sanitaria señaló que a esa conclusión llegó la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), tras las primeras investigaciones, por lo que se denunció el hecho ante la Fiscalía
de Pesquisa de Medicamentos Ilegítimos.

A raíz de este caso, el ministerio ordenó retirar preventivamente del mercado el lote "legítimo" del medicamento, L03100718, con vencimiento en octubre de 2006, para evitar que la circulación del producto genere confusión en la población.

Esta madrugada, a la una, Verónica Lorenza Díaz, de 22 años, murió tras cuatro días de agonía en el hospital Eva Perón del partido bonaerense de San Martín, donde intentaron trasplantarle el hígado destruido por la medicación.

La joven vecina del barrio Guido de la capital rionegrina fue internada en el hospital local Artémides Zatti, el domingo la derivaron a San Martín, el lunes ya estaba en emergencia nacional, pero el órgano no apareció a tiempo y murió hoy.

Durante esos cinco días, los médicos que la atendieron no pudieron determinar las causas de la "reacción adversa que sufrió", más grave que los otros ocho casos, por lo que se limitaron a retirar la partida usada de la farmacia del hospital.

En tanto, la denuncia del caso fue realizada por la provincia en el ANMAT y a su laboratorio, y al del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, en La Plata.

Tras el deceso, voceros del ministerio detallaron que trabajaban con sus pares de Río Negro y comunicaron el caso al Sistema Nacional de Farmacoviligancia, de la ANMAT.

Este organismo inspeccionó este mediodía el laboratorio Astra-Zéneca, fabricante del producto y tras cotejar las muestras de Río Negro con las bases testigo, determinó que era un producto falsificado.

Un vocero de la ANMAT aclaró que el medicamento Yectafer es muy antiguo y sostuvo que "aca no hay un problema de calidad sino un delito".

"La falsificación -aclaró- fue mal hecha y ahora tenemos que revisar cómo era, por ejemplo, la esterilidad, pero ya sabemos que el producto tenía más hierro del que debía y, como ese metal es tóxico para el hígado, causó la reacción adversa".

El especialista admitió que no podía explicar porqué ese producto causó la muerte de Díaz y sólo intoxicaciones leves a las demás mujeres a las que se aplicó.

Luego dijo que no sabían "quien lo preparó o lo elaboró, si es un laboratorio clandestino, grande o chico, pero todo eso lo va a profundizar la fiscalía con su investigación, con rastreo de teléfonos y documentación donde el ANMAT actúa como perito".

El médico José Blanc, del laboratorio, indicó: "Lo que podemos decir hoy es que las muestras que recibimos de Viedma, al compararlas con las de retención que tenemos, son diferentes".

Blanc detalló que la diferencia se manifiesta en la caja, en "el número de lote y el rótulo o el tamaño de cada ampolla" y advirtió que "cada estuche tiene diez ampollas".

Este médico precisó que "es casi seguro que la partida original ya no esté en el mercado, debido a que se vendió en febrero de este año, por lo que ya estaría todo aplicado", pero nada podía decir sobre la falsificación.

El profesional brindó a los pacientes un número telefónico gratuito, 0800 333 1247, para brindar todas las "explicaciones", sobre el caso, pero aclaró que "la asistencia hay que pedírsela al médico que lo recetó".

Blanc sorprendió cuando sostuvo que le llegaron "tres reportes de efectos adversos, de los que uno estaba completo: el de la fallecida".

En el caso de Verónica Díaz, remarcó que los médicos que le enviaron los datos destacaron que "la reacción adversa no tenía relación con la aplicación del remedio".

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