24 de diciembre 2004 - 00:00

La propaganda a veces es pecado

La Justicia sueca condenó a un canal de televisión a pagar daños y perjuicios a dos directores de cine, además de los gastos del juicio, por el simple hecho de haber cortado con publicidad una película de ellos. Si se piensa en países como la Argentina, donde la televisión abierta, cuando exhibe un film de éxito, suele tentar al público con el gran atractivo de que «en la primera hora no habrá cortes» (algo que hace sólo para derrotar a la serie de alto rating que está en el canal de al lado), la comparación es tristemente risueña.

En un fallo considerado histórico, el Tribunal de Estocolmo condenó a la cadena TV4 a pagar esos gastos e indemnizaciones a los directores de cine Vilgot Sjöman y Claes Eriksson, por « haber violado la calidad y concepto artístico de sus películas». La sentencia, primera en su género, podría servir de precedente para evitar que las televisiones interrumpan la transmisión de los largometrajes con fines publicitarios.

Sjöman
y Eriksson habían demandado a TV4 por «adulterar» y «destrozar» sus producciones «Alfred» (una polémica biografía del creador del Premio Nobel) y «El tiburón que sabía demasiado» con anuncios. La sentencia afirma que «los cortes realizados durante los largometrajes con objeto de emitir publicidad crearon un no deseado anticlímax en los relatos de Sjöman y Eriksson, y violaron la calidad artística de sus obras». Un gran número de amantes del cine que se habían reunido en la antesala del tribunal celebró la sentencia.

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