14 de diciembre 2004 - 00:00

Mejoran proyecto de educación sexual

Los legisladores porteños tienen previsto sancionar hoy una ley para imponer la educación sexual en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, públicas y privadas.

El tema resultó polémico cuando se presentó el proyecto, que tiene ahora despacho de mayoría, que enumeraba temas como la masturbación y el sexo compartido, dentro de los contenidos para impartir a los alumnos.

Si bien en la Comisión de Educación, que preside el macrista Marcelo Godoy, esos dos puntos fueron quitados del borrador, hoy la ley se debatirá en el recinto confrontando con el borrador de la minoría, con ajustados votos para una y otra propuesta.

El oficialismo no prestaría los tres votos que tienen para ninguno de los dos despachos, al son de otra polémica, la que mantiene la Iglesia con Aníbal Ibarra por la muestra del artista plástico León Ferrari en el Centro Cultural Recoleta.

El proyecto de minoría, elaborado por Santiago de Estrada, entre otros, le fue expuesto al cardenal Jorge Bergoglio durante una entrevista a la que asistieron 16 diputados del macrismo y aliados.

Son varias las diferencias entre los dos borradores que se discutirán hoy. El de mayoría, que redactó entre otros la kirchnerista Ana Suppa, propone los temas que deben ser desarrollados en el aula y establece que se impartan desde el preescolar. El de minoría indica que los contenidos sobre educación sexual se brinden a partir de séptimo grado y centraliza la enseñanza de la materia en la Secretaría de Educación y en los propios colegios.

• Adhesiones

El despacho de Suppa establece temas a incorporar en el currículo escolar, como pubertad, reproducción, orientación sexual, vínculos afectivos, erotismo, prácticas sexuales responsables, abstinencia, embarazo, violencia sexual, representaciones visuales y lingüísticas, diversidad y normas sociales y legales, entre otros.

Ese despacho lo firman, además de
Suppa, Diego Kravetz (kirchnerista), Florencia Polimeni (macrista), María Eugenia Estenssoro (Plural), Fernando Melillo (ARI) y, en disidencia parcial, Vilma Ripoll. El de minoría lo apoyan De Estrada, Marcelo Godoy y Marcos Peña, dentro de la Comisión de Educación, pero contaría con la mayoría de los votos del macrismo.

El despacho de mayoría establece las
«directrices de educación sexual integral durante la enseñanza obligatoria en la Secretaría de Educación de la Ciudad».

El de minoría, en cambio, dice que la educación sexual «será impartida desde el séptimo grado de la escuela primaria en los institutos de enseñanza dependientes o supervisados por la Secretaría de Educación» y que los contenidos serían informados por las instituciones educativas a la Secretaría de Educación y a los padres que deberán acordar y dar su conformidad previamente. Señala también que la educación sexual «debe contemplar y respetar los valores, las convicciones, la diversidad cultural y las creencias religiosas de la familia, como agente natural, primario y miembro insustituible de la comunidad educativa; así como la libertad de conciencia de todos los agentes educativos».

Una de las diferencias entre las dos propuestas de ley es precisamente que el despacho de mayoría dispone desde el área educativa del gobierno la planificación de los contenidos, mientras que el otro borrador deja en manos de los colegios, privados o públicos, ese temario que sería luego consultado con las autoridades educativas y los padres.

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