Visiblemente emocionada y un tanto cohibida, la mujer afrontó con valentía y dignidad a los aproximadamente 200 periodistas que abarrotaban el anfiteatro del hospital universitario de Amiens (norte de Francia), donde fue sometida al trasplante y donde sigue ingresada.
Sentada entre sus psiquiatras y los dos equipos médicos que la atienden, Isabelle Dinoire leyó un texto con dificultades para vocalizar, siguió muy atenta las explicaciones de sus cirujanos y luego respondió con monosílabos o frases muy cortas a las preguntas de los periodistas.
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