Noble sienta a su hija en su sillón de director (arriba). Una foto de bebé en su primer cumpleaños (medio). Con Arturo Frondizi y en brazos de Noble (abajo).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Son poemas de principiante y así lo dice la autora, que hasta confiesa con humildad que son el producto de su asistencia a un taller literario. Ese carácter les da frescura especialmente cuando la autora escribe sobre su padre en poemas que alcanzan valor testimonial. Hasta transmiten alguna expresión de ese padre añorado: «A vos que quisiste perdurar/ en monumentos calles homenajes/ yo te entrego mi centro/ nuestro reflejo/ para que tu sueño de trascendencia/ descanse en paz», dice el primer poema del libro, «Plegaria».
El segundo de los poemas dedicados a su padre ensaya un retrato físico, que Guadalupe Noble logra casi con emoción, pero con detalles de personalidad: «Tu boca como grito de furia/ silbido sólo para mí/ tus manos como saludo militar/ pesado golpe pluma febril/ tu corazón de argentino humilde/ tu corazón de argentina música/ tus brazos como abrazo en la tarde/ con perfume de lavanda inglesa».
El tercero de los poemas recrea un documento conocido, el álbum de fotos que hizo imprimir como regalo para pocos Roberto Noble con fotografías de su hija en una visita al edificio de «Clarín» cuando aún su fundador vivía. Se titula precisamente «El álbum» y lo ilustra con las fotografías de ese álbum, aunque en un tamaño y una calidad de impresión poco deseables y que desentonan con el resto de la edición de Vinciguerra, que es impecable y hasta bella.
Roberto Noble fundó « Clarín» el 28 de agosto de 1945, y cuando nació Guadalupe, a finales de la década siguiente, ese medio ya había dominado el mercado a raíz de la caída de «La Prensa», confiscada por el gobierno de Juan Perón en 1951, y era una empresa importante. Noble había sido un destacado dirigente conservador de la provincia de Buenos Aires, y tener un diario completó su perfil de hombre público. Le dio a su hija la posibilidad de tener contacto con hombres de letras de talla internacional, como el español Rafael Alberti o el paraguayo Elvio Romero. También con plumas como la de Hamlet Lima Quintana y Armando Tejada Gómez, los dos estrechamente ligados en su momento a «Clarín» como periodistas, y que son citados profusamente en el libro junto con otro hombre al que Guadalupe Noble menciona con insistencia, el fotógrafo Roberto Otero.
El interés de este retrato poético de Noble por su hija va más allá de lo personal e individual. El hoy monopolio «Clarín» hace un ocultamiento de la figura de Noble, quizá por las incidencias que enfrentaron a sus verdaderos herederos -como Guadalupe Noble- con los hoy propietarios de la empresa (Ernestina Herrera, viuda de Noble, el socio minoritario pero gravitante-Héctor Magnetto). Reproducimos fragmentos de dos poemas-retrato del libro «Soy» de Guadalupe Noble (Buenos Aires, Vinciguerra, 2005, 99 págs., presentación de Archibaldo Lanús) y brindamos también al lector algunas de las fotografías de Noble con su hija -las hay que no fueron publicadas en el libroque pertenecen a una colección particular.
Dejá tu comentario