Los familiares de una mujer de 69 años, identificada como Esther Hujo de Cuende, quien murió en mayo pasado, iniciaron una investigación tendiente a determinar si el deceso se produjo a causa del suministro de dosis de una inyección de hierro falsificada. Hasta el momento, el producto falsificado -que contenía una dosis de hierro tres veces mayor que la del medicamento original- provocó la muerte de dos pacientes y afectó a otras once, que debieron ser atendidas en los últimos meses en distintos puntos del país.
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Los allegados a la mujer que falleció en mayo pasado en Entre Ríos anunciaron que realizarán una presentación ante el Ministerio de Salud. El caso se inició en la ciudad de Paraná, cuando la mujer fue sometida a una intervención quirúrgica de rodilla, a raíz de la cual sufrió un estado de anemia posquirúrgica. Fue entonces cuando recibió cuatro inyecciones de hierro, que se supone que pertenecían a la partida falsificada. De confirmarse las sospechas, la mujer se convertiría en el segundo deceso relacionado con este caso en Entre Ríos y el tercero en el país. Las muertes que se adjudican a la falsificación de ese medicamento son las de Verónica Díaz, una joven oriunda de Río Negro, y Luciana Giménez, de Entre Ríos. En tanto ayer, se dio a conocer que la Defensoría del Pueblo de la provincia radicó una denuncia penal contra la provincia de Río Negro por el caso de la muerte de Díaz.
La demanda contra el Estado de Río Negro fue entablada por la defensora del Pueblo de esa provincia, Nilda Nervi de Belloso, por los delitos de homicidio culposo, lesiones culposas y envenenamiento. La funcionaria pidió que sean llamados a prestar testimonio la ministra de Salud, Adriana Gutiérrez; el director del hospital, José Pacayut; y el fiscal de Estado, Alberto Carosio.
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