También remarca, en su renuncia, la habitual falta de pago al personal contratado, una de las aflicciones crónicas del Colón (la que motivó la mayor parte de los paros sorpresivos de los cuerpos estables y las manifestaciones públicas). Recordó que hay artistas como En la charla informal con el periodismo, donde lució nervioso y enojado,
Consultado por este diario acerca de las acusaciones del ahora ex director del teatro,
Además de esta interna que estalló ayer, el Colón continúa arrastrando desde hace varias temporadas, entre otros males, una crisis de programación motivada por la falta de pago de derechos autorales a los compositores del siglo XX, un problema que ninguna gestión ha podido resolver.
Más de una sociedad internacional, representante de los herederos de esos compositores, intimó al teatro a hacer efectivos esos pagos. En algunos casos, como ocurrió sobre todo esta temporada, la dirección del Colón se vio obligada a modificar a último momento su programación para sustituir la ejecución de esas obras contemporáneas por otras de dominio público. Ni siquiera se pudo alquilar las partituras. En una oportunidad, se llegó a representar un ballet de
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