16 de septiembre 2004 - 00:00
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Aníbal Ibarra
Ese servicio tampoco está bien definido en las normativas actuales, por lo cual las argucias -a pesar de los pocos controles que hay en ese sentido- se desplegaron con toda creatividad (como llevar hasta la esquina las bebidas al cliente).
Ayer, en una reunión de la comisión especial que redacta las reforma del Código Contravencional, los legisladores y asesores acordaron elevar a contravención la venta de las bebidas en los horarios no permitidos, que hasta ahora constituye una falta.
La contravención tiene castigos más severos que las faltas y piensan imponer una multa desde $ 1.000 hasta $ 5.000 para los que no cumplan la ley, o de 2 a 10 días de arresto.
El 23 próximo tiene fecha de debate el último tramo de la reforma del Código Contravencional, donde se tratarán los polémicos artículos referidos a piqueteros, prostitutas y vendedores ambulantes.
La oposición (macrismo y aliados) tratará de insistir con penas duras, pero no contaría con los votos suficientes. El macrista Helio Rebot -quien integra la comisión especial junto con Alicia Caruso y Jorge Enríquez, entre otros- sostuvo: «Insistiremos todo lo que sea necesario para ordenar la vía pública en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires». Rebot es de los que aprueban que los piqueteros cuenten con una autorización previa para realizar sus manifestaciones, en sintonía con Enríquez. En cambio, difiere este legislador en la implementación de zonas rojas para el ejercicio de la prostitución, ya que en principio el macrismo proponía la prohibición total de la actividad.
En ese sentido, Mauricio Macri comentó ayer acerca de la reunión que mantuvo con representantes de las meretrices. El empresario dijo: «Ellas plantearon que quieren seguir estando en la calle y tenemos un punto de coincidencia, no creemos en las zonas rojas porque dada la ausencia del Estado y la incapacidad que tiene éste de cuidar a los ciudadanos y el espacio público, sean un espacio seguro». Y explicó: «No hay ningún barrio en la Ciudad que merezca sufrir las consecuencias de tener oferta de sexo en las puertas de la casas; entonces estamos ahí, en la disyuntiva. Creo que el Gobierno de la Ciudad va a vetar y va a intentar establecer las zonas rojas y bueno, Dios quiera que con la poca capacidad de gestión que tiene el Gobierno de la Ciudad se haga de alguna manera que no traiga consecuencias».




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