El fiscal que investiga el asaltoy la toma de rehenes registrados el lunes en el partido bonaerense de Escobar cree que los delincuentes apresados por el hecho, y que estaban en libertad condicional, preparaban la logística para cometer un secuestro extorsivo. El titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de Zárate-Campana, Juan José Maraggi, sospecha que el trío estaba a punto de secuestrar a alguien, lo que fue frustrado por la Policía que los persiguió, los cercó y negoció con ellos hasta que liberaron a los rehenes y se entregaron. En este sentido, se descartó que la víctima elegida para ser secuestrada hubiera sido el conductor televisivo Andrés Percivale, a quien los delincuentes asaltaron y le robaron un auto VW Passat, que terminó con diez balazos, previo a la toma de rehenes en una agencia de venta de autos. Para el fiscal será difícil comprobar quién iba a ser la víctima del secuestro porque antes de entregarse uno de los delincuentes, identificado como Damián Peralta, le ordenó a uno de los rehenes que quemara su agenda personal de papel. La sospecha de que la banda planeaba un secuestro se sustenta, entre otras cosas, en los contactos, los vínculos y la peligrosidad que les atribuyen a dos de los detenidos. A Peralta lo relacionan como familiar y cómplice de Martín «Oso» Peralta, preso por el crimen de Axel Blumberg.
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En tanto, el otro detenido en la toma de rehenes, identificado como Luis Zamorano, está sindicado como cómplice del delincuente Cristian «Hígado»
Muñoz, muerto tras un asalto a un banco en San Miguel. Se investiga si Zamorano es el cómplice de Muñoz que logró fugarse en ese episodio.
Por el asalto a un lavadero de Garín, previo a la toma de rehenes, quedó detenido un tercer acusado, identificado como Jorge Leytes, de quien no trascendieron detalles.
Otro elemento que abona la hipótesis de que la banda planeaba un secuestro es que precisamente el lavadero donde robaron el Passat de Percivale y un Clio fue el mismo local donde una banda robó el auto que luego se usó para secuestrar durante 25 días a Patricia Nine. Para los investigadores, tanto el Passat de Percivale como el Clio «son autos aptos para utilizar en secuestros». Finalmente, a los investigadores no les pasó inadvertido que el defensor de ambos acusados sea Gustavo Semorile. Se trata de un letrado que defendió, entre otros, a Nicolás «Boli» Díaz, sindicado por la Policía como jefe de una banda de narcosecuestradores. Semorile estuvo en prisión e irá a juicio oral en San Martín acusado de intentar robar parte del botín de un robo durante un asalto con rehenes al que fue convocado por los ladrones para negociar su rendición.
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