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24 de octubre 2014 - 17:04

Sigue juicio a mujer presa sin defensa por no tener traductor de quechua

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Luego de dos días de juicio, se escucharán los alegatos finales en la causa de la mujer boliviana de origen quechua que no habla español y que estuvo presa tres años sin intérprete que le permitiera expresarse para afrontar la causa en la que está imputada por el homicidio de su marido.

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La directora de Litigio Estratégico de la Comisión Provincial de la Memoria (CPM), Margarita Jaque, consideró que fue "muy positivo" el desarrollo de las audiencias que comenzaron el martes pasado en el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Quilmes.

Esta mañana la defensa y la fiscalía presentarán los alegatos del caso de Reina Maraz, de 26 años, detenida en noviembre de 2010 y quien pudo contar en primera persona la violencia doméstica y sexual que sufría por parte de su marido, Limber Santos, que incluso llegó a entregarla a un vecino para que abuse de ella como parte de pago de una deuda.

Jaque señaló que "la declaración de Reina en primera persona le permitió transmitir a los jueces la situación que vivió y al poder realizarlo en su propia lengua le dio firmeza, tranquilidad; mostró un relato muy coherente". Asimismo sostuvo que "la participación del intérprete le permitió a Reina conocer todos y cada uno de los pasos tanto de la defensa como de la fiscalía". La directiva precisó que "hoy después de los alegatos se determinará cuánto tiempo se tomarán los jueces para dar a conocer la sentencia" y consideró que "serán unos cuatro o cinco días".

Además del testimonio de la imputada durante el proceso judicial se escucharon las declaraciones de tres peritos psicológicos que desestimaron una Cámara Gesell realizada al hijo mayor de Maraz dos meses después de su detención.

El caso de Reina se hizo visible un año después de estar presa cuando la CPM tomó conocimiento durante una visita de monitoreo rutinaria que realizó en la unidad penitenciaria 33 de Los Hornos, cercana a La Plata. "Llevaba un año detenida y no comprendía porqué, ni qué estaba sucediendo, tampoco sabía sus derechos y no tenía acceso a su causa", explicó Jaque.

"Reina sufría violencia doméstica en Bolivia y los maltratos continuaron cuando llegó a Argentina a donde vino obligada y cuando se quiso volver su marido le había sacado los documentos", añadió. Estando presa la mujer tuvo una nena y "desde diciembre que se le otorgó la prisión domiciliaria vive con la bebé en la casa de unos familiares".

Cuando ocurrió el hecho los dos hijos mayores de Maraz fueron llevados a la casa de los abuelos paternos en Bolivia y no tenían contacto con la familia de la madre que intentó por todos los medios dar con ellos. "El padre de Reina encontró a los chicos hace unos meses y debido a las malas condiciones en las que se encontraban logró que se vayan a vivir con el, y recién en ese momento Reina volvió a tener contacto telefónico con sus hijos", relató Jaque.

El CPM se presenta como veedor en el tribunal de Quilmes donde la defensa pidió la absolución de Reina y donde estuvo presente el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y autoridades de la embajada de Bolivia en Argentina.

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