Un tribunal condenó ayer a una mujer a separarse de su pequeña perra o pagar 50 pesos por día para quedarse con ella, a raíz de una demanda que le inició el consorcio de su edificio, que no permite tener animales. Pero la dueña de Melisa, una perra callejera de no más de 40 centímetros de alto, reveló ayer que el pleito que le inició el consorcio tenía como verdadero objetivo «frenar» los cuestionamientos que efectuó ella a los gastos de la administración.
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María Elena Martínez de Ibarreta, de ascendencia vasca, seguía ayer con su compañera en su casa debido a que «no hubo notificación del fallo», pero anunció que ya consiguió «una auditoría de los gastos inconsultos» que cuestionaba y sostenía en su pelea.
La causa la inició el Consorcio de Copropietarios de la calle Lavalle 1818 y 1820 contra Martínez de Ibarreta, quien en 2001 adquirió la unidad siete de ese edificio de 18 departamentos.
La mujer enfrentó la demanda contra la perrita con el argumento de que la tenía desde hace nueve años y que no causaba molestias a los vecinos ni constituía un peligro para los otros habitantes del lugar.
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