25 de octubre 2004 - 00:00

Boggiano pide pruebas antes de firmar la pesificación

Ambito Financiero informó el 23 de junio de 2003 sobre los proyectos de voto que estudiaban los jueces de la Corte Juan Carlos Maqueda y Augusto Belluscio para encontrar una tercera vía entre pesificación y dolarización.
Ambito Financiero informó el 23 de junio de 2003 sobre los proyectos de voto que estudiaban los jueces de la Corte Juan Carlos Maqueda y Augusto Belluscio para encontrar una "tercera vía" entre pesificación y dolarización.
Contra reloj, como cada vez que enfrenta un tema importante, el gobierno intentará esta semana encontrar alguna manera de convencer a Antonio Boggiano de que lo salvará de la destitución en el Congreso, a cambio de que firme la acordada que convalida la pesificación de los créditos. Este juez de la Corte es, en realidad, un padre fundador de la posición que avalaría las leyes de emergencia que votó la Legislatura de Eduardo Duhalde para cerrar el ciclo de la devaluación y el default en 2002.

Redactó un fallo que trascendió a la prensa en 2003 donde se apartaba de todos los prejuicios que existían sobre la anterior Corte y su fe dolarizadora.
Pero no le sirvió para que el peronismo del Congreso lo despegase del pelotón de la muerte que integraban Julio Nazareno, Adolfo Vázquez, Eduardo Moliné O'Connor y Guillermo López, hoy todos fuera del tribunal, víctimas de una guerra que desató Duhalde y completó Néstor Kirchner, el mismo que ahora quiere frenar la máquina infernal.

En el gobierno ven con espanto que justo cuando el fallo pesificador cuenta con cinco votos, la crisis Boggiano pueda dejarlos sin ese aval que Roberto Lavagna cree clave para el buen fin de la renegociación de la deuda.

Esos cinco votos son, si hoy insisten los diputados en llevar adelante el juicio político contra Boggiano, en realidad, cuatro.
En el gobierno y en la Corte entienden que tiene razón Boggiano si no suscribe esa posición pesificadora, ya que se quedaría sin ninguna herramienta para seguir peleando por su silla en la Corte. El gobierno no tiene, en efecto, ningún otro expediente en el tribunal con peso económico o político real.

• Seis votos

En la causa, además, votan sólo seis de los siete jueces que tiene hoy la Corte: de ellos pueden apoyar la tesis pesificadora Augusto Belluscio, Juan Carlos Maqueda, Elena Highton de Nolasco (con dudas, porque ha avalado la tesis del «esfuerzo compartido-», la que reivindica la convertibilidad, pero establece un reparto entre acreedores y deudores de los créditos discutidos), Boggiano y Eugenio Zaffaroni (también con dudas por el efecto en el derecho de propiedad que tendría avalar la pesificación).

Petracchi no vota porque se excusó por tener un depósito «acorralado», y Carlos Fayt rechaza de plano la pesificación por ser contraria a la Constitución. Tampoco hay fecha aún para el ingreso de Carmen Argibay (sigue en el Tribunal de La Haya) ni para la aprobación del pliego de Ricardo Lorenzetti.

Si no se frena la algarada de Ricardo Falú y de los diputados, la situación de Boggiano se agravará día tras día y, en relación directa, se irá diluyendo su fe pesificadora.

En el análisis del dictamen de Righi que hicieron los jueces de la Corte durante el fin de semana terminaron de convencerse de los argumentos en favor de la medida. Tan entusiasmados estaban que hasta han pensado en tomarlo como voto propio y firmarlo todos.
Eso aceleraría los tiempos que demandaría unificar los borradores de votos que tienen redactados desde hace tiempo los cinco jueces pesificadores.

Ese dictamen describe las condiciones de la emergencia del país que justificaron, según ese criterio, las leyes del Congreso Duhalde que dictaron la pesificación. Esa crisis, dice el dictamen, redujo a un tercio los salarios y el valor de las propiedades de todos los habitantes del país. ¿Debe la Corte exceptuar de esa quita general sobre la economía a los ahorristas que reclaman dólares?

El dictamen avala, sin embargo, el derecho de propiedad de los ahorristas que invocan la convertibilidad de sus depósitos al reconocer que la fórmula de 1 dólar = $ 1,4 + CER. Eso, dice el dictamen, les reconoce un dólar de $ 2,20 contra los $ 2,90 que reclaman los ahorristas. Es suficiente, ya que eso equivale a 2/3 de sus créditos, mucho más del 1/3 con que deben conformarse los demás habitantes del país.

Esa pieza de Righi da los argumentos que les permitiría a los cinco jueces pesificadores acordar en un escrito único. Más aún, el procurador de la Nación usa argumentos similares a los que incluyeron en sus borradores de fallo otros miembros de la Corte como Maqueda o Belluscio.
En junio del año pasado, este diario adelantó algunos argumentos que trabajaban estos dos magistrados para lograr una «tercera vía» entre la pesificación y la dolarización.

Esa tercera posición se inspira en los famosos fallos de las «golden clause cases» ( casos del patrón oro) resueltos por la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos en 1935 en expedientes que pusieron al borde del colapso al entonces presidente
Franklin D. Roosevelt. Uno de esos fallos, que retoma ahora Righi y que ya habían estudiado el año pasado Maqueda y Belluscio, rechazó la demanda de un ahorrista que había depositado dólares en 1924 a diez años con una tasa garantizada por el patrón oro. Ese ahorrista pedía la devolución según ese compromiso, pero la Corte resolvió que debía reconocérsele la deuda según un polinomio de actualización distinto y que surgió del análisis de la crisis que había sufrido ese país.

• Argumentos

El argumento que usó aquella Corte y que retomarán ahora los «justices» criollos es que, si se le reconociera el 1 a 1 al ahorrista, se le estaría admitiendo un enriquecimiento imprevisto por fuera de la ley. La garantía de la convertibilidad no estaba establecida -es el argumento central-para asegurar una rentabilidad, sino para resguardar el valor de la moneda.

Todo esto puede ser papel mojado si el gobierno no termina de convencer a Boggiano de la buena fe que tienen para frenar el juicio político en el Senado.
Este juez cree que la prueba de amor es que una orden del propio Presidente haga abortar la aprobación del juicio en el recinto, ya es tarde para lograrlo en la comisión porque el dictamen tiene todas las firmas necesarias. Que senadores como Miguel Pichetto, Jorge Yoma y Antonio Cafiero hayan asegurado en público que lo defenderán para no ser enjuiciado no le basta a Boggiano; ya los vio antes defender con pasión la anterior constitución de la Corte para luego -con el mismo énfasis-destituirla.