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Coimas: testigo ayuda a cerrar ya la causa
Ahora, el juez Rafecas cerrará primero este expediente y dejará para más tarde una definición sobre la situación procesal de Fernando de la Rúa. Tampoco tiene mucho apuro por escuchar lo que tenga que decir Remo Costanzo en su descargo sobre Sandra Montero. Se tomará todo el tiempo necesario. Tal es así, que un careo con su ex colaboradora podría ocurrir recién dentro de dos semanas.
La causa coimas sufrió un fuerte sacudón el jueves, cuando la ex secretaria de Costanzo declaró ante la Justicia que habían visto al menos una parte del dinero de las sobornos que presuntamente se pagaron a miembros de la Cámara alta para aprobar la ley de reforma laboral en 2000.
La mujer declaró ante Rafecas que Costanzo estaba enojado porque la suma de 300 mil pesos -que supuestamente le había tocado en el repartido de las coimas- le parecía escasa. Dijo que «pretendía cobrar 600 mil pesos».
Además, la testigo aseguró que Costanzo repartió en su oficina 300 mil pesos con los ex senadores justicialistas Emilio Cantarero y Angel Pardo.
En 2000, Montero trabajaba en Presidencia del Senado, bajo las órdenes de los radicales Mario Genoud y después de Mario Losada, presidente provisional de la Cámara. Desde que ingresó en 1996 había ocupado puestos de confianza en Relaciones Oficiales, en el salón VIP de Senadores en Aeroparque. Pero según afirma, su despacho de referencia fue siempre el de Costanzo, donde entraba como alguien de la familia, atendía los teléfonos con máxima confianza y abría la puerta de la oficina privada sin golpear. El ex senador nunca dejó de ayudarla económicamente y de pagarle trabajos políticos y personales. «En el Congreso y en Río Negro yo era 'Sandra, de Costanzo'», afirmó.
Los investigadores sostienen que el relato de Montero es verosímil por varias cuestiones: el llamado telefónico de la nochedel 26 de Cantarero a Costanzo coincide con los registros que están en poder del magistrado. También son importantes las agendas, cuadernos de anotaciones y otros papeles que aportó donde hace referencias al ex senador y a otros legisladores.
El contenido de las agendas que la ex secretaria de Costanzo utilizaba en el año 2000 en su tarea diaria en el Senado incluyen teléfonos particulares de ex senadores y de ex de funcionarios nacionales.
En la agenda están apuntados, entre otros, los teléfonos de la Fundación Proyecto Sur, de Costanzo, en Viedma, y un celular de Bariloche.
Los investigadores también desmintieron que la colaboradora del ex senador hubiera aportado números de cuentas en el exterior. Según la mujer, Costanzo «siempre decía que la plata no tenía que ir a un banco del país o del extranjero».


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