La Corte Suprema postergó ayer otra vez la sentencia sobre la redolarización de los depósitos de San Luis. El caso mantenía en alerta el sistema bancario por su directo impacto en una posterior redolarización de todos los depósitos. El máximo tribunal también habilitó al nuevo ministro Juan Carlos Maqueda para que pueda votar en la causa Beratz (la demanda considerada «testigo») al rechazar la recusación planteada por los ahorristas. Las dos decisiones no hacen más que acelerar los tiempos y allanar el camino para que la Corte se pronuncie sobre el fondo de las causas relacionadas con la redolarización de los depósitos bancarios pesificados. Para el caso San Luis, la Corte tendría los cinco votos necesarios para convalidar la pretensión de la provincia de que se le reintegren 135 millones de dólares que surgen de la diferencia de la pesificación de sus depósitos. Pero, según trascendió, sólo se le restituirían u$s 80 millones, y el resto podría ser cancelado en bonos. Una señal inquietante: habrá más cámaras de apelaciones para tramitar los amparos contra la pesificación.
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Sin embargo, la euforia oficial podría durar poco. Porque prácticamente quedó allanado el camino para que la Corte se expida, no sólo en la causa San Luis sino también sobre los recursos presentados por los ahorristas que reclaman la devolución de sus depósitos en dólares.
Una sentencia redolarizadora es la mayor preocupación del gobierno, que viene advirtiendo -ayer inclusive-sobre las consecuencias negativas que tendría para la economía un fallo adverso a la pesificación decretada hace un año.
Sobre todo, porque crearía jurisprudencia para resolver de igual modo los 150 mil recur-sos de amparos que están en la Justicia.
El hecho de que Maqueda no haya accedido al expediente resultó el oxígeno salvador para el gobierno, porque
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