En la Operación Cádiz está oculta parte de la oscura trama del tráfico de cocaína de Ezeiza a Madrid. Los españoles Elena Toimil Batán y Ramón González Villar habrían canjeado una reducción de pena a cambio de revelar la ruta de los 60 kilos de drogas que llegaron en cuatro valijas al aeropuerto de Barajas. Una fuente de la investigación le confió a este diario que los dos «arrepentidos» habrían aportado a la Justicia española información en la que supuestamente aseguran que los vuelos de Southern Winds eran utilizados para transportar estupefacientes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ahora, el juez Carlos Liporace quiere extraditar a los españoles para indagarlos y establecer el grado de veracidad de esos dichos. Se especula que el juez podría procesarlos por tráfico de drogas. •Especulación
En la Justicia argentina no se descarta que los acusados hayan realizado una declaración de este tenor para librarse de las imputaciones que pesaban en su contra. Precisamente, en la causa nacida a partir de la denuncia de la aérea SW el 5 de octubre, se afirma que las valijas que contenían los 60 kilos de droga estaban dirigidas a Toimil Batán y González Villar. Ambos eran pasajeros frecuentes de la aerolíneas y eran atendidos por Walter Beltrame, a pedido del gerente comercial de SW, Fernando Arriete.
Cuando las valijas llegaron a Madrid, quedaron dando vueltas en la cinta a la espera de sus dueños. Nadie las fue a retirar. Beltrame habría llamado para pedir que alguien lo hiciera, pero eso no ocurrió. Se cree que la Guardia Civil ya estaba enterada de su contenido y que las habría utilizado como señuelo.
La pareja, de unos 60 años, fue detenida el 12 de diciembre del año pasado, en Cádiz, con 16 kilos de cocaína durante una operación de las fuerzas de seguridad españolas. La droga, de procedencia colombiana, habría sido embarcada en un vuelo que los supuestos « arrepentidos» hicieron el 5 de diciembre.
El abogado de los españoles aquí, Juan Carlos Rivero, negó que las valijas pertenecieran a sus defendidos, como lo aseguró la empresa SW y, aparentemente, también Beltrame en su declaración indagatoria del viernes pasado.
Según el expediente del caso, Beltrame, en su calidad de «station manager», le habría pedido al supervisor Carlos Baudino (también detenido) que autorizara que las valijas partieran sin pasajero acompañante. Beltrame voló a España dos días antes del embarque de la droga, es decir, el 14 de setiembre, y regresó a Buenos Aires, en el mismo viaje de retorno del vuelo en el que se había traficado la droga. «Esas maletas no pertenecían a mis defendidos. Además, ellos no tienen ninguna causa por estupefacientes. Ni aquí ni allá (por España)», sostuvo ayer Rivero. El trámite de extradición de los españoles podría demorarse 40 días, y cabe la posibilidad de que pueda extenderse otros 30. El abogado Rivero ya adelantó que se va a oponer al pedido de extradición que impulse Liporace. El planteo significará una traba para la causa y varios meses sin que se conozca la verdad sobre esta teoría.
Dejá tu comentario