29 de marzo 2005 - 00:00

Expertos en drogas explican lagunas en control de valijas

Dos ex jefes de Drogas Peligrosas de la Aduana deberán explicar entre hoy y mañana por qué no controlaron durante un año los vuelos de Southern Winds, sabiendo que España era un destino seleccionado para el tráfico de drogas y un objetivo de atentados terroristas y, por lo tanto, debían extremarse las inspecciones.

Se trata de Juan José Isóla y su segundo Daniel Paso, dos hombres de excelentes vínculos con la DEA y en cuya defensa se pronunció el gobierno de George Bush: «Tengan cuidado porque además de tirar el agua sucia también están tirando al chico», dicen que advirtió un colaborador del secretario de Defensa y titular del Pentágono, Donald Rumsfeld, al gobierno durante su reciente visita.

El juez Carlos Liporace cree que «un hombre puede darle de almorzar todos los días a su esposa y un día envenenarla y cometer un crimen». De esta forma, explicó su decisión de imputarles a los dos aduaneros el delito de presunta «omisión».

En todo 2004, la Aduana realizó una sola inspección en equipajes transportados por SW. El día en que se despacharon las cuatro valijas con los 60 kilos de cocaína, la Policía aduanera controló sólo el mostrador de Iberia, ubicado a dos metros de la línea aérea de los Maggio y pagada por el gobierno nacional.

El juez tratará de determinar por qué un funcionario como Isóla con 30 años de carrera, apreciado por Estados Unidos, no llevó adelante la función primaria de esa fuerza que es el control y la prevención del narcotráfico. ¿Había una orden para no tocar los aviones de SW, como denunció el comodoro Alberto Beltrame?, se preguntan los investigadores.

• Reconstrucción

Es posible que los ex policías aduaneros expliquen que no hubo omisión y que en realidad pusieron en práctica un método de rastreo utilizado por la DEA para seguir los embarques de drogas. Ese departamento antinarcóticos suele observar deliberadamente algunos vuelos y otros no con la intención de reconstruir toda la ruta de la droga. Es decir, no quedarse con la «mula» sino conocer quién entrega y quién recibe los cargamentos de estupefacientes.

Después de los ex agentes aduaneros llegará el turno de los españoles Marcelo Vernino Flavio Cañoto. Los empleados de SW del aeropuerto de Barajas hace una semana que están anclados en Buenos Aires. Su declaración indagatoria fue postergada porque la Cámara Federal de Apelaciones le pidió el expediente (ya tiene once cuerpos) a Liporace para resolver los procesamiento de Fernando Arriete y Walter Beltrame y la falta de mérito de Claudio Tamburrini. Vernino es el gerente de Southern Winds en Madrid y Cañoto es jefe de base en SW. La versión de la empresa sostiene que los empleados se enteraron de la aparición de la droga el 22 o 23 de setiembre del año pasado, cuando la Guardia Civil les informó que habían rescatado de la cinta cuatro valijas que llevaban el rótulo «Embajada Argentina en España». Según afirman, las maletas estuvieron tres o cuatro días en el depósito aduanero hasta que se dio aviso a la sucursal española de SW. Cuando Flavio Cañoto, jefe de base de SW en Barajas, llegó al lugar, el equipaje ya había sido abierto y le informaron que en su interior encontraron 60 kilos de cocaína. Cañoto le comunicó esto al gerente en Madrid, Marcelo Vernino y éste, a su vez, le comunicó lo que ocurría al presidente de la empresa Juan Maggio. Los dos empleados deben declarar por orden de la Cámara Federal que les imputó el delito de contrabando, pero no lo calificó.

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