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Esa sola situación, más las irregularidades que viene diariamente explicando
Esto hace que la prisión del padre Grassi sea «fruto de un árbol venenoso», teoría ésta enarbolada justamente por quienes hoy acusan desde los medios a dicho sacerdote y por la cual debe anularse el procedimiento independientemente de la culpa-bilidad o no del imputado.
Pero a no dudarlo que un mínimo de lógica indica que esto no puede terminar así, pues tarde o temprano deberán iniciarse acciones penales donde se examinarán las conductas de todos los funcionarios judiciales actuantes, cualquiera sea la definición de la libertad del padre Grassi. Sobre todo porque también está claro que existe conexión interesada entre los procedimientos y el programa televisivo acusador.
Decía Platón en «La República» que «un magistrado por ser justo se hace odioso a sus parientes y amigos al no querer favorecerlos en contra de la Justicia», y en Morón, la equidad lo está pidiendo a gritos.
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