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Un 21 de agosto de 1991, el Congreso sancionaba un nuevo Código Procesal Penal Nacional que, según sus inspiradores, iba a poner a la Justicia argentina en la misma sintonía que la de los países más desarrollados. Los sueños de modernidad estaban potenciados por los
El resultado de la reforma no es para nada alentador.
• En once años, se cuadruplicaron los delitos denunciados (este año superará la barrera de los cuatro millones).
• Los juzgados desbordan de causas, y se mantiene el perimido sistema de sumarios por escrito, lo que produce gastos innecesarios y alimenta la cada vez más gorda burocracia judicial.
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