- ámbito
- Judiciales
La Corte Suprema ahora inspecciona estado de aviones
Además de inspeccionar cárceles, exigir que acabe la contaminación del Riachuelo y de ordenar al Congreso la movilidad en los haberes jubilatorios, la Corte Suprema ahora decidió supervisar los hangares de las empresas aéreas. Intimó a la Fuerza Aérea a que en 20 días fije lugar y horarios para que los usuarios puedan conocer el estado de los aviones de las distintas aerolíneas. Obvio, el fallo va en sintonía con la política del gobierno que hace una semana decidió desmilitarizar el control del espacio aéreo luego de la difusión de un documental que denuncia graves riesgos.
Juan Carlos Maqueda
En esa presentación sostuvo que tenía legitimación para hacer la petición porque «ha utilizado y utilizará en el futuro el servicio de aerotransporte comercial» e invocó, como base legal de su pretensión, «el derecho a la información, a la seguridad y a la vida».
En primera y segunda instancia, la demanda fue aceptada, pero el caso llegó al análisis de la Corte Suprema luego de que la Fuerza Aérea apelase el último fallo, dictado por la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal.
El máximo tribunal no emitió opinión, sino que confirmó el fallo de la Cámara en el que se dispuso que la Fuerza Aérea, «en el plazo de 20 días, establezca el lugar y los horarios en los cuales los usuarios y las asociaciones que los nuclean van a poder consultar las conclusiones de dicho organismo acerca del control del estado de los aviones».
Esta decisión de la Corte responde a su intención de reforzar el rol de la Justicia en el remedio de aquellos problemas que no encuentran solución en el Ejecutivo, en el Congreso ni en la sociedad civil. Antes ordenó al gobernador Felipe Solá mejoras en las cárceles, después intervino en la regulación de los haberes jubilatorios; también reclamó al gobierno que remediase la contaminación en el área del Riachuelo. Ahora, siguiendo otro tema de actualidad periodística, ordena que se le diga al público cuál es el estado de los aviones en que viaja. Una manera de ordenarles al Estado y las empresas que den seguridad en los vuelos.
En su voto, la jueza Carmen Argibay sostuvo que «imputar una concreta denegación de información relevante para la decisión de consumo, como lo es la de usar el servicio de aerotransporte comercial, es, por sí mismo, un daño o perjuicio que puede servir de base para la configuración de una causa judicial».
El fallo que abre las puertas de los hangares fue firmado por los jueces Enrique Petracchi, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda, Raúl Zaffaroni y Ricardo Lorenzetti.


Dejá tu comentario