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Mapa de poder dispara fracturas en el Consejo
El nuevo reglamento dispone que en caso de ausencia o impedimento el secretario general puede se reemplazado por el administrador (Akmentins) y que en caso de que ninguno de los dos pudiera estar presente, sean sustituidos por el secretario de Coordinación de Comisiones o secretarios de las comisión de selección, de disciplina y acusación, de administración o de reglamentación, en ese orden.
El puesto de Akmentins es significativo, Por allí pasa el destino del dinero que se gastará del Poder Judicial. Además, puede que vuelvan a controlar los 900 millones de pesos de superávit que el consejo supo manejar y que por decreto el gobierno se lo pasó a la Corte Suprema para que lo administre.
«Decidir dónde va esa cantidad de dinero es fundamental, es como conceder obras públicas, pero en una escala menor. Fíjese que ahora con los fondos del superávit se quiere pagar el ingreso a planta permanente de 1.200 meritorios que estaban trabajando en la Justicia, pero lo hacían en negro. Qué curioso ¿no?, la Justicia convalidando el trabajo en negro», advirtió.
La pulseada por conformar la nueva estructura de poder en el consejo está volviendo la relación belicosa. Los radicales como Federico Storani o Ernesto Sanz no saben cómo hacer para lograr que su propuestas sean introducidas en las reformas del reglamento. Pareciera que al peronismo sólo le interesa su proyecto y poco del resto.
Por caso, el bloque oficial está jugando al desgaste de Luis María Cabral. El juez del tribunal oral estuvo a punto de presidir el Consejo de la Magistratura, pero está castigado por el gobierno. La estrategia es «aislar a Cabral» al punto de dejar que sus opiniones tengan sólo su propio voto. Y atraer para el molino oficial el apoyo de los jueces Luis Bunge Campos y Miguel Gálvez. Cuando le sea difícil conseguir esos votos alternarlos por el apoyo del bloque de abogados compuesto por Pablo Mosca o Santiago Montaña.
«La premisa es tener siempre mayoría», se confesó un consejero peronista. Claro que llevar el proyecto a la práctica no está resultando demasiado fácil. No hay voluntad en la Magistratura para conceder al kirchnerismo de Kunkel mayores facultades que las que tiene. Esa dificultad también complica las relaciones entre los miembros del bloque gobernante.
El jueves último hubo una reunión entre Kunkel, Fernández y Mosca. Al parecer, era de neto corte machista porque no fueron de la tenida las «chicas» Diana Conti, Marcela Losardo y María Laura Leguizamón.

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