Carlos Menem logró ayer vencer el último escollo que tenía para regresar al país sin la amenaza de quedar detenido. El juez Norberto Oyarbide le dictó la eximición de prisión en una causa en la que quiere interrogarlo. Había hecho lo mismo antes Jorge Urso, pero la diferencia es que Oyarbide le pide al ex presidente que deposite una caución de $ 3 millones. Un monto altísimo que presume que ese magistrado quiere complicarlo por algo más que una cuenta personal no declarada. Igual, el ex presidente piensa estar en La Rioja el próximo miércoles 22.
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No obstante, el ex presidente deberá sortear algunos obstáculos legales que, de algún modo, complican su retorno.
El primero es la elevada fianza de 3 millones de pesos (un millón de dólares) que el juez le fijó y que el ex presidente deberá abonar antes de viajar desde Chile, donde reside junto a su esposa, Cecilia Bolocco, y su hijo Máximo Saúl.
Se trata de un monto inusualmente alto, algo que choca con lo que establece el Código Procesal Penal, que les prohíbe a los jueces fijar una caución de imposible cumplimiento. Es decir: el juez no puede imponer un monto tal que torne ilusorio el beneficio.
Y la eximición se torna ilusoria porque fue
Una fianza con esa cifra registra un solo antecedente: en mayo de 2001, el juez Jorge Urso trabó embargo sobre los bienes de Menem por 3 millones de pesos. La Corte dejó sin efecto la medida con un fallo que terminó con cinco meses de prisión.
Los abogados del ex presidente ya adelantaron que apelarán la fianza. No obstante, entre hoy y el lunes estarán en condiciones de pagar la caución que impuso
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