15 de marzo 2007 - 00:00

Sobornos: De la Rúa con nuevos abogados y testigos

A Fernando de la Rúa no le alcanzaron las tres indagatorias y ahora va por una cuarta en la causa de los sobornos. La última vez que estuvo en tribunales declaró durante 12 horas y casi deja paralizadas las manos del juez Daniel Rafecas, obstinado por reproducir personalmente los dichos del ex presidente.

De la Rúa considera que el tiempo que gastó contando lo que sabía sobre el caso de las coimas (y también en escribir su libro) fue ignorado por el magistrado que no puso en práctica ninguna de las medidas que requirió o bien sugirió. Por eso, ayer pidió ampliar su indagatoria. El ex presidente puede declarar todas las veces que quiera, porque es un privilegio que como acto de defensa tiene cualquier imputado. Claro que esa posibilidad tiene un límite. Cuando el juez Rafecas dicte su procesamiento -que está muy cerca-quedará clausurada esa herramienta.

De la Rúa insistió, además, en que sean citados a indagatoria el ex vicepresidente Carlos Alvarez y el ex jefe de Gabinete Rodolfo Terragno porque, argumentó, si el criterio judicial es que él «debía saber» sobre los sobornos, en las mismas condiciones estaban sus ex colaboradores.

Pero además, el ex jefe de Estado presentó un enroque que, seguramente, forma parte de su estrategia. Ingresó como nuevo defensor en esa causa al abogado Jorge Kirszenbaum, ante la renuncia de quien fuera su letrado y ex secretario legal y técnico Virgilio Loiácono, que ahora será ofrecido como testigo.

Kirszenbaum, ex presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), actuará junto con el codefensor Miguel Angel Almeyra-. Tiene una vieja amistad con De la Rúa, nacida de aquella ley que el ex presidente dictó contra la discriminación, con letra de Loiácono, que le permitió a la comunidad judía trabajar de otro modo. Obviamente, también tiene que ver con los gestos del gobierno en relación con el atentado a la AMIA.

El ingreso de Loiácono a la causa le dará un poco de emoción al caso. Se sabe de la vehemencia del abogado cuando se trata de defender posiciones. Quienes conocen al ex secretario Legal de la Presidencia no descartan que revele jugosos episodios que ocurrieron en la Casa Rosada cuando él cumplía esa función.

Se dice que está dispuesto hablar sin concesiones sobre la «renuncia» de Chacho Alvarez y de un supuesto interés en quedarse con la Jefatura de Gabinete. Hasta podría haber algún comentario sobre un presunto affaire que enredó al renunciado vicepresidente, tapa de las revistas rosas de aquel momento. En los planes de Loiácono también está avanzar contra Terragno (enemigo número uno de De la Rúa) desestimando la denuncia sobre el sospechoso aumento de partidas de la SIDE que, supuestamente, fueron utilizadas para pagar a senadores peronistas para la aprobación de la reforma de la ley laboral.

Loiácono se dice un «testigo privilegiado» ya que asegura haber presenciado la reunión en la Casa de Gobierno de la que surgen las principales imputaciones contra el ex presidente.

«Estuve en la reunión de gabinete en la que se encomendó al ex ministro de Trabajo « monopolizar» las tratativas con la CGT», se confesó Loiácono. Y también ser el «único negociador» sobre las reformas a la ley laboral, de acuerdo con la versión del «arrepentido» ex secretario parlamentario Mario Pontaquarto.

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