14 de marzo 2005 - 00:00

SW: desfilan aduaneros por el despacho de Liporace

Los funcionarios de la Aduana, encargada de evitar el contrabando por el aeropuerto de Ezeiza, deberán explicar al juez Carlos Liporace por qué no se controló el vuelo AR6420 de Southern Winds que viajó rumbo a España con 60 kilos de cocaína.

El magistrado espera en su despacho esta semana al jefe de Drogas Peligrosas de la Aduana, Juan José Isola, y a su segundo, Daniel Pasos, quienes (en teoría) deberían haber impedido el contrabando de drogas a Madrid. Ambos fueron desplazados de sus cargos y enviados a realizar tareas administrativas. El alejamiento motivó el malestar de los representantes de la DEA en el país. Es que Estados Unidos considera que Isola (con 30 años en la función) tiene uno de los equipos más especializados para los casos de narcotráfico que existen en el país. No entendían cómo esa experiencia pudo desaprovecharse.

El interés de la investigación está centrado justamente en conocer las órdenes que los aduaneros de Drogas Peligrosas recibían sobre los vuelos de SW. No aparece casual que de 104 vuelos que se realizaron en 2004, la Aduana haya controlado sólo uno. Puede suceder que -al igual que el comodoro Alberto Beltramelos aduaneros terminen confesando que les estaba prohibido controlar a la empresa aérea.

• Historia oficial

Hasta ahora el único hombre de la Aduana que declaró fue el director general de ese organismo, Ricardo Echegaray. Lo hizo en calidad de testigo defendiendo la «historia oficial» de que la Aduana no tenía autorización para controlar la primera y segunda línea de equipajes. En la Justicia piensan que Echegaray puede repetir su visita al juzgado.

Liporace ha avanzado, en efecto, en la pista de que los envíos de valijas sin pasajeros a España si ocurrían era porque había varios funcionarios que no cumplían con sus funciones. El tema por desentrañar es si hubo omisión o encubrimiento. Si se comprueba que ocurrió lo último, entonces ya no será un caso policial de «tres empleados infieles» que cooptaron una empresa para traficar droga. Y es aquí donde el nombre del secretario de Transporte, Ricardo Jaime, suena con insistencia. Esa área tenía la función de control sobre la empresa aérea.

Hay un dato muy importanteen la causa que al comienzo pasó inadvertido, pero que ahora ha empezado a interesar: el mismo día en que partieron las valijas con la droga (16 de setiembre) a dos metros del mostrador de SW, la Aduana sometía a un riguroso control a la línea Iberia. ¿Por qué la Aduana controló un vuelo y no hizo lo mismo con los otros 104?

Dos empleados del juzgado de
Liporace están encargados de individualizar cuántas valijas hubo sin ticket electrónico, es decir que no pertenecían a pasajeros, en cada uno de los 200 vuelos anuales de SW en la ruta Buenos Aires-Madrid.

• Práctica

Algunos de esos bultos pueden haber sido enviados por la tripulación, pueden haber pertenecido o estar relacionados con el correo interno o pueden haber sido valijas sin que ningún pasajero sea titular de la misma.

Hay declaraciones de algunosempleados en el Juzgado de
Liporace en las que se afirma que «la práctica en la aerolínea era hacer marbetes manuales» y «adosar ese equipaje a la tripulación». Es decir, valijas sin dueño volaban con nombres de la tripulación. Y otros casos, donde se le pedía a la tripulación que pusiera valija a bordo «porque se había llenado la bodega.» Ese equipaje incluso iba detrás de los carros del catering. De ese tipo de irregularidades habría dado cuenta la diputada Alicia Castro.

Después de los aduaneros, será el turno del director de la desaparecida Policía Aeronáutica (PAN), brigadier
Horacio Giaigischia.

Respecto de los hermanos
Maggio, Liporace aclaró durante el fin de semana que sólo resta la declaración de Christian Maggio, ya que su hermano Juan declaró anteriormente y se le dictó la « falta de mérito».

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