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20 de julio 2025 - 16:00

¿Escuchás la misma canción en repetición hasta el hartazgo? Esto es lo que dice la psicología sobre esta acción

Para aquellas personas que a menudo se obsesionan con una canción y la escuchan muchas veces en repetición, la ciencia tiene algo para contarles.

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Lo que dice la psicología sobre escuchar la misma canción una y otra vez. 

La ponés una vez. Después otra. Y otra más. No importa que ya te sepas cada pausa, cada cambio de ritmo, cada frase que viene. Esa canción tiene algo que te atrapa, que te envuelve, que te habla sin hablarte. No es capricho ni adicción: es tu forma de sentir. Y, según la psicología, tiene todo el sentido del mundo.

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Escuchar una misma canción en repetición no es solo una costumbre que adoptamos sin pensar. Es una herramienta emocional que usamos, muchas veces sin darnos cuenta, para acompañarnos en momentos de alegría, nostalgia, tristeza o transformación. Porque cuando no alcanzan las palabras, la música aparece como un puente directo entre lo que sentimos y lo que necesitamos.

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Qué significa escuchar la misma canción en repetición según la psicología

Desde una mirada psicológica, repetir una canción no es simplemente disfrutarla una y otra vez: es una forma de regular el estado emocional. El fenómeno, conocido como mere exposure effect, señala que cuanto más escuchamos algo, más lo valoramos. Pero en el caso de la música, el impacto va mucho más allá del gusto: se convierte en una herramienta para sostener lo que sentimos.

Marc Rodríguez, psicólogo especialista en inteligencia emocional, explica que cuando una canción "nos remueve por dentro", repetirla es como envolverse en una manta emocional. Es decir, la usamos para calmar, procesar, recordar o incluso sanar. Si estamos tristes, esa melodía melancólica nos permite darle lugar a la pena sin reprimirla. Si estamos felices, una base rítmica vibrante nos ayuda a mantener esa energía en alto. En ese sentido, la música funciona como un espejo que refleja el estado interno y, al mismo tiempo, como un regulador emocional.

Además, la ciencia respalda este efecto. Un estudio de la Universidad de McGill demostró que escuchar música activa el circuito de recompensa del cerebro, liberando dopamina, el neurotransmisor asociado al placer. Es decir, así como el chocolate o un abrazo generan bienestar físico, una canción puede generar bienestar emocional. Y lo hace de forma inmediata, sin efectos secundarios y con un nivel de conexión profunda.

También hay una dimensión biográfica y sensorial. La música activa regiones del cerebro vinculadas a la memoria (el hipocampo) y las emociones (la amígdala), lo que explica por qué una canción puede transportarnos en segundos a un recuerdo, un lugar o una etapa de la vida. En procesos como el duelo, por ejemplo, una melodía puede decir lo que no nos animamos a verbalizar, ayudándonos a llorar, soltar o entender lo que sentimos.

Escuchar una canción en bucle no es una manía, sino una forma de autocuidado emocional. Es nuestro cerebro buscando sentido, calma, compañía y conexión. Una forma íntima, poderosa y completamente humana de decir: esto es lo que necesito ahora.

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