La realidad es que no hace falta ser un profesional ni tener un patio enorme para empezar a disfrutar de la jardinería. Con algunos cambios y una buena planificación, cualquiera puede transformar un espacio vacío en un vivero precioso.
Crear un espacio verde puede mejorar tu bienestar y ayudarte a moverte más sin necesidad de una rutina para el gimnasio.
Estos consejos te van a facilitar la tarea de empezar tu jardín.
La realidad es que no hace falta ser un profesional ni tener un patio enorme para empezar a disfrutar de la jardinería. Con algunos cambios y una buena planificación, cualquiera puede transformar un espacio vacío en un vivero precioso.
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Cultivar plantas no solo hace que tu casa sea más linda, sino que también ayuda a despejar la mente, mantenerse activo y conectar con el entorno de una manera distinta. Incluso si tenés alguna dificultad física o no tenés ninguna experiencia previa, hay distintas formas de adaptarse y aprovechar todos sus beneficios.
Estas recomendaciones están especialmente pensadas para que cualquier persona pueda arrancar su propio vivero.
El primer paso es armar un espacio que se ajuste a tus posibilidades reales. No te hace falta un terreno gigante, con un par de macetas bien ubicadas ya podés tener flores todo el año. Lo ideal es que el jardín sea cómodo para moverse, con espacio suficiente si necesitás usar un banquito.
Existen muchísimas opciones, desde palas con mangos más largos hasta tijeras con agarres cómodos, todo suma. Si ya tenés herramientas en casa, podés adaptarlas.
Trabajar en el jardín también puede ser una forma genial de hacer ejercicio. Pero ojo, hay que hacerlo con cuidado para no sobrecargarse. Alternar actividades cada 20 minutos, ayuda a no forzar demasiado las mismas articulaciones. También se recomienda arrancar con un poco de estiramiento o movimiento suave antes de empezar y no quedarse más tiempo del que el cuerpo aguanta.
La prevención es clave. Para evitar pisos desparejos o resbaladizos, agregá barandas si hay escalones, y asegurate de tener una superficie firme donde poder caminar. También es útil llevar el celular encima por si necesitás pedir ayuda, y usar un delantal con bolsillos para no andar agachándote a buscar herramientas que se caen o pierden entre las plantas.
Si estás dando los primeros pasos, arrancá con cultivos simples y rendidores como lechugas, acelga, espinaca o tomates cherry. No solo son fáciles de cuidar, sino que además te permiten tener ingredientes frescos al alcance de la mano. También podés sumar frutas como frutillas o arándanos.
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