La provincia de Buenos Aires cuenta con pequeños pueblos que todavía conservan costumbres de otra época. Entre estaciones ferroviarias antiguas, calles de tierra y construcciones históricas, existen lugares donde el ritmo del día a día parece avanzar mucho más lento que en las grandes ciudades. Azucena forma parte de ese mapa que no es muy explorado por el turismo masivo.
El rincón poco conocido de Buenos Aires con solo 140 habitantes y una paz difícil de encontrar
A pocas horas del mar, existe un destino que parece detenido en el tiempo, con paisajes imponentes y un silencio total.
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Las vistas y el ambiente de este pueblo te van a enamorar al instante.
Con apenas 140 habitantes, este paraje bonaerense se volvió popular entre quienes buscan descansar lejos del bullicio de la ciudad. Su entorno serrano, las extensiones rurales y la tranquilidad permanente que se siente convierten al lugar en una alternativa ideal para una escapada corta durante cualquier momento del año.
Dónde se ubica Azucena
Azucena se encuentra en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, dentro del partido de Tandil. Este pequeño poblado está ubicado a pocos kilómetros de la ciudad cabecera y a varias horas de Mar del Plata, en una zona llena campos abiertos y paisajes serranos.
El origen del paraje estuvo relacionado al desarrollo ferroviario de fines del siglo XIX y comienzos del XX. La vieja estación de tren todavía funciona como referencia principal del pueblo y mantiene intacta buena parte de la historia local. Alrededor de ese sector comenzaron a instalarse las viviendas y comercios que dieron forma a la comunidad.
El lugar es muy chico, ya que apenas unas pocas manzanas concentran la totalidad de las construcciones, lo que la ayuda a sostener un ambiente silencioso durante gran parte del día.
Otro rasgo distintivo es la cercanía con las sierras del sistema de Tandilia. A diferencia de otras localidades bonaerenses atravesadas por la llanura, acá se aprecian elevaciones suaves que modifican el paisaje y aportan vistas panorámicas muy buscadas por fotógrafos y viajeros.
Qué se puede hacer en Azucena
Uno de los mayores atractivos de Azucena pasa por recorrer el lugar caminando. Al ser un pueblo muy chico, se puede conocer cada rincón sin necesidad de vehículo, lo que te desconecta del movimiento habitual.
Frente a las antiguas vías ferroviarias existen varias construcciones históricas de ladrillo que todavía mantienen su estilo original. Muchas datan de principios del siglo pasado y forman parte de la postal más característica del pueblo.
Entre esos edificios sobresale una panadería artesanal que se convirtió en punto de encuentro para turistas y vecinos. El local cuenta con mesas al aire libre y ofrece productos caseros. La plaza principal también concentra parte de la actividad social del paraje, ya que cerca de ahí sobreviven antiguos almacenes rurales que décadas atrás abastecían a trabajadores del campo y familias de la zona.
Uno de los espacios más curiosos de Azucena es una propiedad recuperada que hoy funciona como capilla. La transformación del edificio terminó por convertirse en uno de los lugares más fotografiados.
Además, los caminos rurales y los alrededores permiten disfrutar de caminatas tranquilas mientras se observan campos abiertos, árboles antiguos y pequeñas sierras. Muchos viajeros eligen Azucena para pasar el día, aunque otros aprovechan la cercanía con Tandil para incluir el paraje dentro de recorridos más amplios por la región.
Cómo ir hasta Azucena
El acceso más fácil hacia Azucena es por ruta desde la ciudad de Tandil, el pueblo se ubica a pocos kilómetros del centro urbano y puede alcanzarse en auto en pocos minutos a través de caminos provinciales y rurales en buen estado.
Desde la Ciudad de Buenos Aires, el viaje demanda 360 kilómetros hasta Tandil, atravesando la Ruta Nacional 3 y luego la Ruta Provincial 30. Una vez ahí, sólo hay que avanzar hacia la zona rural donde aparece el paraje.
También existen servicios de micros de larga distancia que unen Buenos Aires con Tandil todos los días. Desde la terminal se puede continuar el recorrido en auto, remis o transporte local.
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