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16 de octubre 2025 - 13:53

Plátanos en Buenos Aires: cómo combatir las alergias que causa este árbol en primavera

Símbolo de Buenos Aires y de muchas capitales del mundo, el plátano es vital para la salud ambiental, aunque su polen y sus filamentos causan molestias en primavera.

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En primavera, los plátanos se transforman en enemigos de quienes padecen alergias.

En cada primavera, los plátanos son parte inseparable del paisaje urbano. Con su copa frondosa y su resistencia al calor, se convirtieron en íconos del arbolado de calles y avenidas. Sin embargo, en esta época también se transforman en enemigos de quienes padecen alergias, al liberar polen y fibras irritantes.

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Inspirado en modelos europeos y estadounidenses, Domingo Faustino Sarmiento impulsó la plantación de especies resistentes, entre ellas el plátano de sombra, que se multiplicó rápidamente.

Para el “Padre de la Educación”, eran árboles ideales: crecían rápido, daban buena sombra y soportaban la contaminación urbana. Lo que no previó fue su efecto secundario más temido: las alergias primaverales.

Los beneficios ambientales del plátano

Desde el punto de vista ecológico, el plátano es un verdadero purificador natural. Su copa densa filtra el aire y retiene material particulado, uno de los principales responsables de enfermedades respiratorias. Además, capta gases de efecto invernadero, regula la temperatura y genera hábitats para aves y pequeños mamíferos.

Por eso, aunque algunos municipios buscan reemplazarlos, el objetivo no es erradicarlos sino sustituir gradualmente las variedades más irritantes por otras que liberen menos polvillo.

El origen de las alergias

arboles de platanos BA

Inspirado en modelos europeos y estadounidenses, Domingo Faustino Sarmiento impulsó la plantación del plátano de sombra, que se multiplicó rápidamente.

El problema radica en la biología del árbol. Durante la primavera, el plátano libera grandes cantidades de polen y filamentos que irritan las mucosas nasales y oculares. Según la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica, el 90% de las molestias proviene de irritación mecánica —no alérgica—, y solo el 10% corresponde a reacciones inmunológicas verdaderas.

En Argentina, la época crítica va de mediados de agosto a fines de octubre, sobre todo en días secos y ventosos, cuando las partículas se dispersan más fácilmente.

Cómo prevenir y aliviar los síntomas

Los especialistas recomiendan medidas simples para reducir la exposición: evitar caminar o hacer ejercicio bajo los plátanos en floración, mantener las ventanas cerradas en días ventosos, usar anteojos y mascarilla, y limpiar los ambientes con trapo húmedo.

El alergólogo Ledit Ardusso aclara que no existen razones médicas para talar la especie. La poda preventiva y la limpieza frecuente de veredas son suficientes para minimizar los efectos sin perder los beneficios del árbol.

Convivir con ellos: el equilibrio necesario

Aunque los plátanos sean protagonistas indeseados cada primavera, su valor ambiental es innegable. Resisten la contaminación, brindan sombra, mitigan el calor y purifican el aire. Con planificación y mantenimiento adecuados, pueden seguir formando parte del paisaje sin ser una pesadilla para los alérgicos.

En definitiva, los plátanos son tan irritantes como indispensables, un equilibrio entre naturaleza y ciudad que Sarmiento, quizá sin saberlo, dejó como herencia verde a generaciones futuras.

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