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28 de febrero 2023 - 00:06

Nora Schiavoni: "Mariquita de Thompson fue una influencer en su propia época"

Diálogo con la autora de “La verdadera revolución”, a cuya protagonista solo se estudia superficialmente en las escuelas.

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schiavoni. Una mirada más profunda sobre una heroína desconocida.

“El público entenderá por qué Mariquita Sánchez de Thompson, o San Martín, fueron los “influencers” de la época. Todo joven revolucionario venido de Europa asistía a las tertulias de Mariquita, donde se creó la Logia Lautaro. Pero ¿por qué? Eso es lo que no enseñan en la escuela”, dice Nora Inés Schiavoni, autora de “Mariquita, la verdadera revolución”, biodrama protagonizado por Bernardita Orengo y Susana Gianonne, con dirección de Marcela Grasso.

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Se estrena el 4 de marzo en Nün y parte de un hecho histórico poco divulgado: en el siglo XIX, en una prestigiosa y acaudalada casa de la colonia de Buenos Aires, una adolescente de 14 años pateó el tablero y se enfrentó a su padre, negándose al casamiento impuesto. Dialogamos con Schiavoni.

Periodista: ¿Cuál fue el origen de la obra?

Nora Schiavoni: Para el Bicentenario escribimos un guión televisivo sobre 13 mujeres de la historia argentina junto a la periodista Sylvia Do Pico. Me hizo conocer la historia de muchas mujeres de las que solo tenía una somera referencia por ser el nombre de las calles de Puerto Madero. La curiosidad hizo que me comprara libros de historia y leyera sobre ellas. En pandemia escribí varios cuentos sobre algunas y luego, para presentar en un concurso, pasé el cuento de Mariquita a obra de teatro. No tuve que forzar mucho el conflicto porque fue real, según cuenta Daniel Balmaceda en su libro “Romances turbulentos de la Historia Argentina”.

P.: ¿Sobre qué mujeres tratan sus cuentos?

N.S.: Uno es sobre Julieta Lanteri, la primera en votar en Sudamérica en 1911, primera en ser candidata a diputada, creadora del partido Feminista Nacional, quinta médica de la argentina a quien mataron en un hecho que hicieron pasar por accidente de auto. El otro es sobre la vida de Macacha Güemes, hermana de Martín Güemes y su papel de gobernanta de Salta cuando su hermano combatía más al norte y, sobre todo, sobre el armado de un mecanismo de espionaje con las mujeres salteñas digno de James Bond. El otro cuento es sobre Juana Manso, una mujer inmensa que vivió a la sombra de Sarmiento y que fue quien llevó adelante todo su proyecto educativo. Fue directora de la primera escuela mixta. introdujo la gimnasia como materia en la escuela, el aprendizaje del idioma extranjero y fundó muchas bibliotecas públicas, entre ellas la de Chacabuco, lugar donde al dar una conferencia, la esperan afuera y le tiran asafétida, una especie de hinojo podrido.

P.: ¿Qué reflexiona sobre el mandato de casarse con el candidato que elige el padre y que hasta hoy se sigue dando en algunos ámbitos?

N.S.: Sigue siendo un tema de aprobación o rechazo familiar y lo que eso conlleva si el cónyuge no es aceptado. Esto puede darse porque es de un estrato social diferente, por una diferencia de edad importante, siendo la mujer más grande y el hombre más joven, pero al revés está aceptado. También se da el rechazo y casi el desheredar si el casamiento es con alguien del mismo sexo. De todas maneras mi obra no habla del amor a lo Romeo y Julieta sino de cómo las mujeres no tenían ningún tipo de decisión sobre nada más que los vestidos, cómo poner la mesa o qué comida servir. Lo que el público sabe de Mariquita es que en su casa se cantó el himno y que hacía lindas tertulias. O sea, elegía bien los músicos, los manteles y los pastelitos. Así nos contaron a Mariquita, como un adorno más de la época colonial: había un aljibe, un farolero, una dama antigua, ni siquiera le ponían un nombre.

P.: ¿Cuál es la novedad que trae la obra?

N.S.: La obra cuenta el día que Mariquita se rebela contra los mandatos patriarcales de una sociedad que consideraba a las mujeres como hijas eternas, primero a cargo del padre y luego del marido. Ella, a quien han instruido en el arte de leer y escribir usa esas armas, que tenían algunas pocas mujeres, para escribir una carta de protesta al virrey. Si hubiera habido revistas y TV en aquella época, hubiera sido el escándalo más comentado. Durante la obra se cuenta el papel de las niñas-mujeres de 14 años a las que casaban con hombres de 50 y el adoctrinamiento de la madre a no solo aceptar ese destino, sino agradecerlo. Frente a todo esto Mariquita, con sus textos, rebate a la madre, a la amiga y hasta a su criada cada uno de los adoctrinamientos que le sugieren e imploran aceptar.

P.: ¿Cómo vio el pasaje del papel al escenario?

N.S.: Le dije a la directora que no quería que se diera más data histórica que la que estaba en la obra. Que no se podía explicar todo porque iba a terminar siendo una clase de historia. Eso fue lo que más me costó al escribirla, no bajar información histórica para el público. Para eso están los libros. En cuanto a las actrices, están Bernardita Orengo de 23 años y Susana Giannone, a quien conozco desde hace veinte años, y compone cinco personajes a lo largo de la obra, como contraparte de Mariquita. La directora Marcela Grasso se inclinó por una puesta minimalista donde todo está en la actuación y el vestuario de Macarena Santamaría.

P.: ¿Hay interés por las figuras históricas argentinas?

N.S.: Sí, de hecho hay varias obras de teatro donde son protagonistas. y creo que esto es muy necesario para las mujeres porque no solo nos ocultaron esta parte de la historia, nos negaron poder identificarnos con las heroínas, obviamente adoctrinándonos. Si eras varón, tu mamá te hacía el traje de Belgrano, de San Martín o de Sarmiento. Si eras mujer, dama antigua o negra mazamorrera. Me parece que habernos negado la participación de las mujeres en la historia es un acto vil que no le perdono a mis maestros.

P.: ¿Cómo ve el teatro en Buenos Aires?

N.S.: La escena teatral de Buenos Aires es de lo mejor y he viajado mucho. Hay de todo, para todos, con un nivel excelente, por lo general en el teatro independiente, que se hace con dos pesos. Yo veo de todo, stand up, teatro, musicales, bandas de rock. Tenemos muchísima gente talentosa en nuestro país con una pasión por el teatro que como se dice hoy: no podrías entenderlo. Porque por lo general todo se hace a pulmón pero con un amor y una ilusión que conmueven.

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