Moneda común entre Argentina y Brasil: qué dicen los analistas

Economía

Destacan la oportunidad para reducir la dependencia del dólar. Pero advierten que se requiere alinear los ciclos y las políticas monetarias de Brasil y la Argentina.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, realizó su primera visita oficial a la Argentina con el objetivo de suscribir una serie de acuerdos de integración bilateral y participar en la cumbre de la CELAC. En ese marco, uno de los temas que tomó mayor relevancia fue la confirmación del proyecto de una moneda común enfocada en el comercio, que coexista con las monedas nacionales (es decir, no una moneda única), tal como adelantó Ámbito.

Tras la reunión bilateral que sostuvo con Alberto Fernández, Lula afirmó que los equipos económicos de ambos países trabajarán en el proyecto para llevarlo a cabo. Esta noticia despertó interés a nivel nacional e internacional dada la invitación de ambos países a toda la reunión a unirse a dicho bloque monetario. Analistas consultados por Ámbito señalan que la propuesta conlleva el gran desafío de alinear los ciclos y políticas monetarias de ambos países, para lo que se requiere un profundo y largo proceso de integración económica.

Marcelo Elizondo, presidente de la Cámara Internacional de Comercio de Argentina, planteó: “La moneda que está previéndose, en una primera etapa, es para cubrir intercambios comerciales entre actores de los dos países sin pasar por el dólar. Lograrlo no será fácil ya que requerirá una serie de tecnicismos que reparen las diferencias entre ambos países. Por un lado, fijar la cotización de la moneda y su autoridad competente. En Brasil está en manos del mercado, mientras que en Argentina la cotización oficial está alejada a la del mercado. Por otro lado, el desafío es qué va a pasar con las restricciones al comercio que aplica la Argentina, como las autorizaciones al acceso de divisas del BCRA. Asimismo, creo que será necesario un acuerdo entre bancos centrales para que funcione”.

Matías Bolis Wilson, economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, consideró que dada la relevancia de ambos países en el Mercosur y el fuerte vínculo comercial entre ellos la iniciativa tiene sentido económico, aunque aún no están las condiciones. “El desafío se da en relación a la teoría de áreas monetarias óptimas, para la cual se deben dar determinadas condiciones: la primera es que el ciclo económico de ambos países sea parecido porque se va a aplicar una política monetaria y cambiaria común. Asimismo, se requiere avanzar con un mercado común, a diferencia de una unión aduanera que actualmente es el Mercosur. La moneda común es el punto final de todo un proceso de integración”, analizó.

Competitividad

La pérdida de competitividad del tipo de cambio oficial fue una problemática que atravesó el Gobierno en 2022, donde el tipo de cambio real multilateral se alejó más de 10 puntos del valor pactado con el FMI. En cuanto al impacto de una moneda común con Brasil sobre este punto, Bolis Wilson señaló: “Argentina históricamente por problemas estructurales suele recurrir a ganar competitividad por vía cambiaria. Ante una entidad supranacional, que manejaría una moneda común, se requeriría hacer tareas más estructurales para ganar competitividad. Por eso, en términos de mediano y largo plazo, el proyecto puede ser muy bueno para el país, ya que no recurría a devaluaciones cíclicas, tal como se observa en la serie histórica del TCRM, donde hubo saltos cambiarios fuertes que luego fueron atenuados por el proceso inflacionario. La salida de la convertibilidad de Brasil y Argentina en años distintos es un punto útil para analizar, y destaca que es clave que los ciclos económicos estén coordinados para evitar pujas en la política monetaria y control de tasas en momentos expansivos o recesivos de alguno de los países”.

Entre los objetivos del proyecto se destaca el de reducir la dependencia del dólar en el comercio bilateral, lo que atenuaría las presiones en las reservas del BCRA. Elizondo destacó que “el proyecto puede facilitar el intercambio bilateral y reducir el estrés cambiario”. Sin embargo, advirtió: “Dependerá de cómo funcione. Si la moneda cotiza en el mercado y los argentinos pueden acceder a ella como refugio de valor, quizá haya una nueva distorsión con el tipo de cambio oficial que nuevamente reflejará las tensiones cambiarias”.

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