Roma (AFP) - Italia busca una solución duradera al drama de la inmigración clandestina tras la llegada de cientos de indocumentados por mar a la isla de Lampedusa y el dramático naufragio de varios barcos que han provocado decenas de muertos.
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La posibilidad de establecer una cooperación política con Libia, país del que zarpa la mayoría de los emigrantes que llegan al país, de involucrar a todos los países de la Unión Europea y de modificar la ley sobre la inmigración son algunos de los temas que actualmente debate el gobierno de Romano Prodi.
Mientras tanto, guardacostas, naves militares y socorristas continúan la búsqueda de los sobrevivientes de los dos barcos naufragados en la madrugada del domingo. Hasta ahora una decena de cadáveres han sido rescatados, mientras los sobrevivientes son atendidos por personal médico para pasar luego a ser identificados y probablemente expatriados.
Nuevas embarcaciones fueron interceptadas ayer cerca de Lampedusa con aproximadamente 250 personas a bordo, en una oleada incesante de llegadas.
«Estamos ante un drama de dimensiones enormes. La travesía es cada vez más peligrosa, se trata de una suerte de ruleta rusa», explicó la portavoz del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU, Laura Boldrini.
«La manera de traficar ha cambiado con respecto a otros años. Ya no zarpan en barcos grandes, sino que emplean pequeñas embarcaciones, menos sólidas, que son manejadas por gente sin experiencia», comentó.
El gobierno de Prodi envió ayer a Lampedusa al ministro de Transporte, Alesandro Bianchi, representante del sector más de izquierda del gobierno, con el fin de tomar riendas sobre el asunto.
Bianchi, que prometió cerca de 10 millones de euros para reforzar las operaciones de vigilancia y asistencia, advirtió a Libia que no va a comenzar ningún tipo de negociación si no refuerza el combate contra el tráfico de seres humanos desde ese país.
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