Bolivia y Venezuela sellaron una fuerte alianza estratégica
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Morales y Chávez dieron sus discursos vestidos con prendas indígenas.
"Hoy estamos ratificando la unión en el sector energético entre Bolivia y Venezuela, para el desarrollo interno y para abrir nuevos mercados", afirmó antes de la firma el presidente de PDVSA y ministro venezolano de Energía, Rafael Ramírez.
El monto de inversión inicial fue confirmado por el presidente de YPFB, Jorge Alvarado.
La alianza entre YPFB y PDVSA, concretada en momentos en que muchas compañías petroleras extranjeras tienen congeladas sus inversiones en Bolivia a causa de la nacionalización de hidrocarburos decretada a principios de mes, sella los fuertes lazos entre Morales y Chávez, su principal aliado externo.
Los acuerdos incluyen proyectos de exploración y producción de crudo y gas, paralelamente a la construcción de una planta de extracción de líquidos en el complejo petrolero de Río Grande, en el distrito oriental de Santa Cruz, punto de partida del gasoducto Bolivia-Brasil.
Esa planta permitirá que Bolivia despache a Brasil sólo gas seco y se quede con líquidos hidrocarburíferos de gran potencial industrial, según el gobierno boliviano.
Se acordó también la construcción de una industria petroquímica y otra de fertilizantes en el distrito sureño de Tarija, donde están las mayores reservas de gas natural del país, además de tres plantas procesadoras de asfalto, vitales para un ambicioso plan de carreteras recientemente anunciado por Morales.
Los proyectos conjuntos se extenderán también a la construcción de una cadena de estaciones de servicio con la marca Petroandina y la provisión inmediata de 200.000 barriles mensuales de diesel venezolano a cambio de soya boliviana.
Sobre los proyectos de exploración y producción, el presidente de YPFB, Jorge Alvarado, dijo que PDVSA ha escogido varias áreas en las cuales la petrolera boliviana ya ha realizado trabajos de prospección preliminar.
Bolivia tiene actualmente la segunda reserva de gas natural en Sudamérica, después de Venezuela, y es el principal proveedor externo de ese hidrocarburo a Brasil y Argentina.
La reciente nacionalización obligó a las petroleras extranjeras que operaban en el país a entregar toda su producción de crudo y gas a YPFB, a cambio de una retribución de entre 18 por ciento y 50 por ciento del valor del producto.




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