Casi 5.000 muertos por sismo e Indonesia pide ayuda al mundo
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El hallazgo de víctimas hace cada vez más dramático el saldo del terremoto
del sábado en Java (izquierda). Varios templos considerados joyas arquitectónicas
quedaron gravemente dañados (arriba).
Más de la mitad de las víctimas se registraron en Bantul, ciudad satélite de Yogyakarta, situada en la parte sur del país. Casi 80% de las casas se derrumbó sobre sus ocupantes mientras éstos dormían.
Luego de una reunión de gabinete, el vicepresidente, Jusuf Kalla, dijo ayer que el período de emergencia iba a durar tres meses y que el gobierno buscaba completar «la reconstrucción y rehabilitación» en un año.
«Se requiere 1 trillón de rupias (100 millones de dólares) para reparar las casas y facilitar las necesidades de la gente. Este número puede cambiar. Proviene del presupuesto del Estado y de la ayuda internacional», explicó.
Con el foco puesto en las tareas de búsqueda de supervivientes, camiones llenos de voluntarios de partidos políticos indonesios y grupos islámicos, así como vehículos militares con soldados, se dirigieron al Sur desde la antigua ciudad real de Bantul.
«Miles de casas fueron damnificadas y aún puede haber gente atrapada debajo de los escombros», dijo Ghozali Situmorang, director general de la gestión de ayuda, del Departamento Social Nacional, a la radio «Yogyakarta».
Suministros médicos y bolsas para cadáveres empezaron a llegar al aeropuerto de Yogyakarta, a unos 25 kilómetros de la costa del Océano Indico, donde el terremoto tuvo su epicentro bajo el agua.
Testigos afirmaron ayer a la mañana que en Bantul se ven numerosas carpas en las calles y gente que camina desesperada entre los escombros buscandosobrevivientes. «La zona sur fue la más afectada, pero en la parte septentrional, a pesar de los visibles daños a las casas, la vida volvió a la normalidad. La gente repara los daños, y tres hoteles afectados están cerrados», dijo Flavio Tommasi, del consulado italiano.
En Yogyakarta, antigua capital de Java, «muchos, por miedo, decidieron dormir en las calles», dijo Tommasi.
El aeropuerto, donde el sábado se derrumbó el techo de un hall de pasajeros, está cerrado al tráfico civil, pero abierto a los vuelos militares.
Mientras la ayuda internacional comenzaba a volcarse sobre Indonesia (ver aparte), un terremoto de 6,7 grados en la escala Richter se sintió ayer en la isla de Tonga, en el Pacífico meridional, informó el ente de Control Geológico Americano (Usgs). Ese organismo informó, además, de otro sismo, de 6,2 grados, en Papua Nueva Guinea. En ambos temblores no se registraron víctimas ni daños considerables.




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