Iraníes sostienen pancartas con la imagen del presidente Mahmud Ahmadinejad y del ayatollah Ali Khamenei en Khoramabad,
provincia de Lorestan. A la derecha, el representante del Consejo Supremo de Seguridad de Teherán sonríe en la
sede vienesa de la AIEA.
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«Soy aún optimista de que al final todas las partes entenderán que no hay alternativas» a una solución pacífica, aseguró. Sin embargo, su buen augurio era difícil de comprender en medio de las amenazas que circulan entre Irán y Estados Unidos.
El Baradei señaló que durantela reunión una gran mayoría se manifestó a favor de la intervención del Consejo, a la luz de los incumplimientos de Irán y su rechazo a satisfacer las medidas de confianza requeridas.
A pesar del descontento por la decisión, el gobierno iraní reafirmó su derecho a producir energía nuclear con fines pacíficos pero no se negó a seguir dialogando.
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