Según la carta enviada a comienzos de mes a universidades de todo el país, el FBI solicita los «nombres, direcciones, números de teléfono, información de ciudadanía, lugares y fechas de nacimiento, y cualquier información de contacto» de profesores y estudiantes que no tengan nacionalidad estadounidense.
Cada año, unos 200.000 estudiantes extranjeros cursan estudios en universidades y otros centros educativos de Estados Unidos y sus datos ya los está recogiendo el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), que plantea que es preciso chequear su situación migratoria.
Pero la iniciativa del FBI va más allá, porque ese organismo se encarga de los delitos relacionados con el terrorismo y ha encontrado la resistencia en varios grupos educativos y de senadores demócratas, que dudan de su legalidad.
Los críticos opinan que el FBI no puede lograr los datos personales de profesores y alumnos extranjeros sin un requerimiento judicial.
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