Hosni Mubarak comparece ante el tribunal en camilla y dentro de una jaula.
La tercera audiencia del proceso al expresidente egipcio Hosni Mubarak y a sus dos hijos, Gamal y Alaa, se desarrolló en medio de incidentes y el juez Ahmed Riffat Said debió suspender la sesión en cuatro ocasiones ante la presencia de seguidores del exmandatario, que se hallaba en una jaula.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Junto a Mubarak estaban sus hijos y el exministro del Interior, Habib el Adly. Said decidió interrumpir las sesiones luego de un entredicho entre los abogados de la defensa y la parte acusadora, que se desencadenó durante el primer testimonio de la fiscalía, cuando una persona expuso una imagen de Mubarak en la tribuna del aula de la academia de policía.
Asimismo, un grupo de simpatizantes de Mubarak y un opositor al exmandatario fueron retirados de la sala del tribunal.
Las sesiones fueron retomadas más tarde, con los testimonios de cuatro oficiales de la seguridad central, respecto a la violenta represión contra manifestantes entre enero y febrero pasado. La sesión de ayer, a diferencia de las primeras dos, no fue transmitida en directo por la televisión estatal.
Afuera del tribunal se registraron enfrentamientos entre manifestantes a favor y en contra del exmandatario durante toda la mañana.
Al menos 14 policías y once manifestantes, según fuentes de seguridad, resultaron heridos en los altercados, que comenzaron antes que la audiencia (que se retrasó dos horas), con un grupo de simpatizantes de Mubarak que cantaron: "No te abandonamos" y alzaron fotografías del exjefe de Estado. Uno de ellos llevaba en una mano una balanza, símbolo de la justicia, y en la otra una horca. La policía antimotines intervino varias veces para separar a los manifestantes pro y contra Mubarak.
El primero en declarar fue Hussein Said Mussa, jefe de Comunicaciones de la Seguridad Central. Mussa, en su testimonio, no confirmó la orden de disparar sobre los manifestantes durante esos días de revuelta que depusieron al presidente Mubarak en febrero, ni tampoco corroboró que haya estado involucrado el ex ministro del Interior en el uso de armas contra civiles.
Durante el levantamiento, la represión causó unos de 850 muertes. Según Mussa, las armas y las municiones fueron trasladadas en ambulancia al Ministerio del Interior para la defensa de las estructuras ministeriales y las prisiones.
Mussa, primer testigo en declarar frente a la corte, explicó que el primer día de la revuelta, el 25 de enero, fueron usados gases lacrimógenos y gases hidrantes. Luego, cuando la situación se precipitó el 28 de enero y el Ministerio del Interior fue atacado, llegó el pedido de armas automáticas.
"Las armas fueron llevadas al ministerio y a las prisiones en ambulancia porque los vehículos de la policía eran quemados y atacados por los manifestantes", explicó.
Sostuvo, empero, que en esos días algunas comunicaciones entre oficiales revelaron el uso de armas contra manifestantes frente al Ministerio.
La credibilidad de Mussa fue puesta en entredicho por la propia defensa de Mubarak, que señaló que el ex ministro fue condenado a dos años de cárcel precisamente por haber destruido registros de comunicaciones entre agentes de las fuerzas de seguridad durante la revuelta.
La ausencia de órdenes de disparar contra los manifestantes por parte de Mubarak o de El Adly fue confirmada por los otros tres testigos.
Dejá tu comentario