13 de junio 2006 - 00:00

El heredero de Blair sufrió un traspié futbolero

Londres - Gordon Brown, el todopoderoso ministro laborista de Finanzas del Reino Unido no esconde que pretende ser el sucesor de Tony Blair como primer ministro, aunque va con pies de plomo. Por lo menos es como iba hasta ahora. En política, ya se sabe, los peores enemigos suelen ser los amigos del partido. Brown, que en la política laborista ha demostrado tener la paciencia de Job, parece haberse olvidado de la prudencia con motivo del Mundial de Alemania. Animado ante la posibilidad de marcar un golazo político, Brown corre ahora el riesgo de haberse hecho un gol en contra.

El dominical londinense «The Sunday Telegraph», que no es de la cuerda laborista, realizó una encuesta entre los miembros del gobierno de Blair sobre las posibilidades de Inglaterra en el Mundial de Alemania. La idea tuvo su intención oculta, ya que se trataba de preguntar a los ministros y oficiales escoceses, o con fuertes lazos con Escocia, que, cosas de la política británica, prácticamente copan el gabinete de Blair. La encuesta fue enviada a todos los interesados, pero respondieron muy pocos.

  • Emoción

  • Uno de los pocos en responder, por escrito y con entusiasmo, fue Brown. No sólo declaró contundentemente que desea la victoria de Inglaterra, cosa que no ha caído bien en su Escocia natal, sino que, en un alarde de cultura futbolística, recordó la enorme emoción que le provocó el gol que Paul Gascoigne marcó para Inglaterra en el Eurocampeonato de 1996. ¿Nada por lo que escandalizarse?

    Hasta cierto punto, ya que el gol de Gascoigne lo recibió la selección de Escocia.

    El aparente entusiasmo de Brown por la selección inglesa de fútbol no ha sido compartido por sus colegas escoceses de gabinete. Ian Mc Cartney, ministro junior del Foreign Office, tiró la pelota afuera: «Soy escocés y hombre del rugby, por lo que no quiero hablar sobre el equipo de fútbol inglés».

    El asunto es tan delicado que el propio Blair, que tiene fuertes lazos sentimentales con Escocia, también prefirió guardar silencio. ¿Por qué, entonces, Brown se metió en camisa de once varas, a riesgo de disgustar a Escocia, donde la mayoría vota tradicionalmente al laborista por considerar que el Partido Conservador es en realidad el Partido de Inglaterra? En Kirkcaldy, la ciudad natal del ministro, Turnbull Hutton, antiguo presidente del club de fútbol de los amores de Brown, el Raith Rovers FC, no ha ocultado su contrariedad. «Es obvio que uno de sus asesores de imagen le ha aconsejado que, como escocés que es, no iba a atraer electoralmente al inglés medio, por lo que decidieron que había que hacer algo», declaró Hutton a «The Sunday Telegraph».

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