El círculo marca uno de los aviones siniestrados en medio
de la selva amazónica. Existen pocas esperanzas de encontrar
sobrevivientes.
Rio de Janeiro (ANSA, AFP) - La posibilidad de hallar sobrevivientes del accidente del Boeing de la empresa Gol que se estrelló el viernes en la selvática región de Mato Grosso «es remotísima», confirmaron las brigadas de rescate y autoridades aeronáuticas, y agregaron que los restos están «mutilados y carbonizados». Además, un grupo de indios de la etnia caiapó, residentes en una aldea de la zona, se sumará al operativo.
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Las tareas de rastrillaje en la región donde cayó el avión fueron reanudadas ayer, sin expectativas de que alguno de los 149 pasajeros y los seis tripulantes pudiese haber escapado a la tragedia.
La Agencia Nacional de Aviación Civil no confirmó ninguna muerte hasta el sábado por la noche, cuando se suspendió la actividad de los equipos de rescate en la zona del siniestro. Pero el teniente brigadier José Carlos Pereira, presidente de la Empresa Brasileña de Infraestructura Aeroportuaria, que administra los aeropuertos de Brasil, afirmó que es «imposible que haya sobrevivido alguien».
«Los equipos de la fuerza aérea ya recorrieron toda el área del accidente sin encontrar ningún vestigio o indicio de supervivencia posible. Sólo cuerpos y partes de cuerpos, sólo eso», informó el titular de Infraero, que depende del Ministerio de Defensa.
Los primeros relatos del equipo de rescate de la fuerza aérea y del ejército consignaron que sólo «un milagro» puede hacer que haya sobrevivientes de lo que ya se perfila como la mayor tragedia de la aviación en Brasil.
En tanto, una autoridad del sector de aviación civil brasileña confirmó ayer que el Boeing 737 de Gol chocó en el aire con un jet privado antes de estrellarse en el estado de Mato Grosso.
«Lo que puedo afirmar es que hubo una colisión», dijo Denise Abreu, directora de la Agencia Nacional de Aviación Civil. El avión de Gol había salido de la ciudad de Manaos hacia Brasilia, donde haría una escala técnica antes de seguir para Rio de Janeiro, cuando se desplomó después de chocar con un jet de tipo ejecutivo Legacy, que consiguió realizar un aterrizaje de emergencia.
La caja negra del Legacy, que ya fue retirada, será analizada por una comisión de investigación formada por representantes de la ANAC y de la aeronáutica brasileña.