Giorgio Napolitano, un veterano comunista que evolucionó a la socialdemocracia, será el nuevo presidente italiano. Tiene poderes para disolver el Parlamento y devolver a éste leyes cuestionadas en su constitucionalidad.
Roma (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El senador vitalicio y ex comunista Giorgio Napolitano, de los Demócratas de Izquierda (DS) y candidato de La Unión, fue proclamado ayer presidente de la República de Italia con 543 votos de la Asamblea de parlamentarios y delegados regionales.
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El anuncio oficial fue hecho por Fausto Bertinotti, de Refundación Comunista, presidente de la Asamblea y de la Cámara de Diputados. La cuarta votación, que comenzó a la mañana y finalizó poco después del mediodía local, requería una mayoría absoluta de 505 votos para que un candidato fuera proclamado sucesor del presidente Carlo Azeglio Ciampi, cuyo mandato vence el 18 de mayo.
Un fuerte aplauso interrumpió la lectura del escrutinio, realizado por Bertinotti, cuando Napolitano alcanzó los votos necesarios de la Asamblea de parlamentarios y delegados regionales, integrada por 1.009 electores. Napolitano se convirtió así es el primer presidente ex comunista.
Aplausos
Cuando Napolitano, de 80 años, consiguió el triunfo, también se levantaron para aplaudir los grandes electores de la Unión Democrática de Centro (UDC), aliados de Silvio Berlusconi, y luego se les sumaron los diputados de Alianza Nacional (AN), también socios de la coalición del premier saliente, Casa de las Libertades (CDL).
Los grandes electores de Forza Italia, partido fundado por Berlusconi y de la Liga Norte, de Umberto Bossi, permanecieron inmóviles y sólo alguno aplaudió tímidamente. Todos los líderes de la mayoría y de la oposición presenciaron el escrutinio de las papeletas con excepción de Berlusconi.
En precedencia habían sido elegidos para el Quirinal, sede de la Presidencia, el socialista Sandro Pertini, el socialdemócrata Giuseppe Saragat, los liberales Enrico De Nicola y Luigi Einaudi, los demócratacristianos Giovanni Gronchi, Antonio Segni, Giovanni Leone, Francesco Cossiga y Oscar Luigi Scalfaro, y el independiente Ciampi.
«Estoy muy contento, fue una elección que dio todos los votos que esperábamos, la mayoría fue compacta. Lamento que la Casa de las Libertades no haya comprendido que Napolitano será verdaderamente el presidente de todos los italianos, pero justamente porque Napolitano es así, creo que podemos considerarlo el presidente elegido de todos», declaró Romano Prodi, líder de La Unión.
Fue «una hermosa jornada para toda la democracia italiana. En poco tiempo resolvimos tantos problemas que nos habían sido señalados como difíciles.», agregó Prodi. «Agradezco al presidente Ciampi en esta ocasión porque fue desde el inicio hasta el fin un presidente de altísimo perfil y dio a todos nosotros un ejemplo. Estoy seguro que Napolitano seguirá por el mismo camino», subrayó.
Victoria
El resultado fue una importante victoria para Prodi, quien no puede llevar a su coalición de centroizquierda al poder hasta que el nuevo presidente le entregue el mandato de gobernar. Prodi dijo a los periodistas que esperaba que su gobierno jure el próximo miércoles.
Berlusconi comentó que «ha tenido lugar la ocupación de todos los cargos institucionales de parte de la izquierda». «Tratamos que esto no ocurriese visto el resultado electoral (del 9 y 10 de abril, que se definió por estrecho margen entre La Unión y la CDL), creo en la conciencia de todos los italianos, no corresponde a la voluntad del país», agregó Berlusconi.
El puesto de presidente es principalmente ceremonial, pero tiene el poder de designar al primer ministro, disolver el Parlamento y enviar de regreso a la Cámara las leyes que considere inconstitucionales.
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